Belleza y ataque en tierras del catenaccio

“Tenemos una forma atípica de jugar en Italia, especialmente tratándose de un equipo provincial como nosotros, pero nos da resultados desde hace años. Nos ha llevado a la Europa League después de 30 años, a una final de Copa Italia, a clasificarnos para Champions por primera vez, y a estar siempre en la pelea con los grandes” le dijo el volante argentino, Alejandro ‘El Papu’ Gómez, al periodista Diego Torres de El País de España en marzo de 2020.

Atalanta estaba a punto de jugar su partido de ida por Octavos de Final de la Liga de Campeones ante el Valencia de España. A la postre el club de la ciudad de Bérgamo ganó el partido 4-1, y la serie 8-3 en el global. En su primera experiencia en el torneo de clubes más importante del mundo, Atalanta clasificó a Cuartos de Final, codeándose con los equipos más poderosos de Europa, a través de un estilo de juego atractivo y arriesgado.

“Gasperini quiere incluso que los defensores arriesguen un pase interno, que filtren líneas. Y, claro, a nosotros en ataque nos da toda la libertad. Pero eso va en mí: yo sé que tengo que arriesgar. La gambeta es lo mío. Y yo sé que haciéndolo rompemos líneas. Si yo me saco un tipo de encima se abre un mundo. Y más en Italia, donde los partidos son muy tácticos, todos basculan, con dos líneas de cuatro, con ocho tipos defendiendo. Si no rompes eso puedes estar tocando toda una vida, pero no romperás ningún esquema”, seguía explicando Gómez en la misma nota, sobre el marcado estilo de juego del equipo italiano.

Los números hablan con elocuencia de esa idea de riesgo en ataque. Esta temporada, Atalanta fue el segundo mejor equipo en ataque en Europa, detrás del Bayern Múnich (100 goles), campeón de la Bundesliga: el equipo italiano marcó 98 goles en 38 partidos de la Serie A, un promedio de 2,57 anotaciones por partido. 36 de esos goles tienen firma colombiana. Duván Zapata y Luis Fernando Muriel son los finalizadores principales de la obra ofensiva de Atalanta en Italia y en Europa. Muriel, justamente, es el delantero con mejor promedio de gol en el viejo continente: los registros dicen que el delantero, nacido en el municipio de Santo Tomás, Atlántico, marca 1 gol cada 70 minutos.

Atalanta también es el único equipo de las cinco ligas grandes de Europa que tiene en sus filas a dos delanteros, los colombianos, que han marcado más de 15 goles en la actual temporada, y el primero en Italia después de más de 60 años en tener tres delanteros que marcaron 15 o más goles en una misma liga: la última vez lo hizo la Juventus, en 1951.

Detrás de esta catarata de ataque, que ha reformulado las bases ofensivas del fútbol italiano junto al Inter de Antonio Conte y la Lazio de Simone Inzaghi, hay un cerebro originario. Se trata de Gian Piero Gasperini, entrenador, y exjugador italiano, de 62 años nacido en la localidad italiana de Grugliasco, una comunidad de la región de Piamonte que no supera los cuarenta mil habitantes.

Apodado ‘Gasperson‘ por el presidente de Genoa que pretendía que fuera el Sir Alex Ferguson del club genovés, Gasperini fue criticado en sus inicios como entrenador de las divisiones inferiores de la Juventus por jugar con una línea defensiva de tres jugadores. “Me decían que era muy defensivo, que dejara el Catenaccio. Pero demostré que era todo lo contrario: los tres defensores participan de la salida. Están entrenados para actuar de manera ofensiva” contó el DT en algún momento, según reseña el diario Clarín. Hoy por hoy, con este Atalanta, que bien podría considerarse como su obra maestra por ser un equipo de autor, Gasperini sigue siendo fiel a ese estilo con su 3-4-1-2 táctico y busca consolidar esa idea en un fútbol que inevitablemente está cambiando.

Gasperini no tiene títulos en su palmarés, ha dirigido a cuatro equipos además del Atalanta (Inter, Génoa en dos oportunidades, Palermo y Cotrone); con una particularidad: duró solo tres fechas en Inter, en 2011 cuando tuvo su primera experiencia al mando de un equipo grande, desde el 11 de julio cuando fue presentado hasta el 21 de septiembre cuando fue despedido.

Pero tiene algo más valioso, la influencia directa sobre los jugadores que ha dirigido. Al ‘Papu’ lo empezó a comandar en 2016, y lo recuperó del ocaso futbolístico en el que se encontraba con un cambio de posición: pasó de jugar como extremo por la derecha para ubicarse de enganche, con el objetivo de tener mayor influencia en la creación del juego del equipo. En esa temporada de cambio, Gómez marcó 16 goles en 37 partidos, y desde ese año su registro de asistencias no baja de 14 por torneo. “Los primeros partidos me costó porque en lugar de alejarme de la marca me quedaba entre los centrales y los volantes y no había mucho espacio para recibir. Era muy difícil. ¿Y qué hice? Me tiré atrás. Me fui a la línea de nuestros dos volantes. Agarro la pelota en el medio y ahí siempre estoy de frente para empezar a jugar” contó Gómez acerca de esa reconversión.

Sobre el juego de Muriel también ha sido decisivo. Con una administración inteligente de su tiempo en cancha, Gasperini ha sido uno de los promotores de la mejor temporada en el fútbol europeo del jugador atlanticense: 18 goles en 28 partidos, superando las marcas de 2018 (13 goles entre Fiorentina y Sevilla) y de 2017 (13 tantos en Sampdoria). “Muriel es un jugador letal si entra cuando vas ganando. Yo a veces lo ponía cuando íbamos perdiendo, en cambio si entra cuando vas ganando te mata. Se puede decir que es un ‘titular’ fijo cuando estás en situación de ventaja” dijo Gasperini, luego de la victoria 7-2 ante Lecce, en marzo de 2020.

Esta temporada Muriel rompió un récord en la Liga de Italia: es el primer jugador en la historia de la Serie A en marcar más de diez goles viniendo del banco de suplentes en una misma temporada. “Este chico solo necesita unos minutos para concretar una jugada de gol, es un depredador del área, letal, con instinto de goleador” dijo sobre Muriel el exjugador argentino Mario Kempes, campeón del mundo en 1978.

Muriel ha marcado 19 goles en la temporada actual del Atalanta. Foto: Twitter @Atalanta_BC

El caso de Duván Zapata podría ser acaso el más excepcional. Bajo el mando de Gasperini, el nueve de la Selección Colombia ha perfeccionado su participación en el ataque del equipo. Situándose en posición de 9, y con la tendencia a recostarse sobre el flanco derecho, Duván es un pasaje obligado en la creación del ataque de Atalanta, ya sea para pivotear y aguantar el balón, o para distraer el marcaje y permitir la entrada de uno de los volantes ofensivos, con el objetivo de ocupar el frente de ataque y finalizar las jugadas.

Asimismo, bajo la dirección del técnico italiano, Zapata ha hecho uso de uno de sus mejores recursos: el giro hacia la pierna izquierda para ubicarse en posición de remate, de cara al arco, y eludir rápidamente a sus marcadores. Los números también hablan del buen oficio de Zapata: en sus últimas dos temporadas con Atalanta, ha marcado 42 goles en 68 partidos.

En esta Serie A, que terminó con la Juventus campeona, por novena vez consecutiva, con cierta irregularidad sobre el final del torneo (un solo punto lo separó de su perseguidor, el Inter de Conte), Atalanta ha representado la posibilidad de una ruptura en el clásico modelo de juego del fútbol italiano, similar a la de Arrigo Sacchi en la década de los 90.

Su revelación puede ser un punto de partida para el cambio de paradigma en la cultura futbolística de ese país, más aún cuando la última vez que un equipo italiano fue amplio protagonista en el ámbito internacional se dio con el Inter de José Mourinho en 2010. Desde entonces, y con el predominio de una Juventus hiperpoderosa, la competitividad ha sido escasa y de bajo nivel. Este campeonato que pasó, en el que Atalanta se ubicó tercero, puede ser un síntoma de que el fútbol de catenaccio está cambiando hacia un entorno más ofensivo con múltiples variantes, y más elementos para el análisis. Sus efectos pueden trascender también el plano de los clubes, para trasladarse a la selección, que se quedó fuera del último mundial y que ha vivido como nunca una crisis de identidad.

Atalanta significó algo más que sus resultados. La reivindicación de los más débiles también fue belleza en la desolación de la pandemia”, escribió sobre el equipo el periodista argentino Alejandro Wall en el diario Tiempo.

Es que la obra de Gasperini en Atalanta, en la que están participando cuatro jugadores sudamericanos (incluido el defensa argentino José Palomino), está inmersa este año en un contexto complejo por la covid-19, pues la región de Lombardía, en el norte de Italia, y Bérgamo, ciudad sede del club, fueron golpeadas terriblemente por la propagación de la pandemia, con un registro de 96,219 contagios y un total de 16,806 personas fallecidas.  “Atalanta puede ayudar a Bérgamo a recuperarse respetando el dolor de la gente que guarda luto”, dijo el entrenador sobre la situación. En esa línea, el equipo ha sido un aire fresco de rebeldía y belleza en medio de un año estéticamente adverso. El fútbol como elemento de disputa de la realidad.

En este momento, Atalanta aún tiene por disputar la fase de Cuartos de Final de la Champions, ante el PSG de Neymar y Di María, que gritó dos veces campeón en menos de una semana, pero el equipo de Bérgamo llegará con mayor rodaje y acaso con más confianza. Este encuentro, fechado para el 12 de agosto en Lisboa, se jugará en medio de la pandemia y con un contexto de confusión por los rebrotes que se han disparado en las últimas semanas en distintas partes del viejo continente. Independiente de su resultado, la victoria simbólica del equipo de Gasperini ya está garantizada con su demostración de que la valentía y el riesgo pueden prevalecer sobre la especulación.

Además, en medio de este confinamiento, su fútbol es una señal de pelea estética contra un mundo en el que la belleza cada vez tiene menos cabida. Esa es la mejor invitación a sentirnos inspirados. “Esa belleza del juego de su equipo, de sus gambetas, valen mucho en una ciudad que todavía no se recupera del dolor”, escribe Wall.

Luis Carlos Proaños

Periodista por vocación. Hincha de las causas perdidas y del fútbol de antes. Como Fernando Palomo, creo que coincidir con tu subjetividad no me hace objetivo y que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Editor general de Contragolpe.

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