Cuando Colombia volvió a un Mundial después de 28 años de ausencia

Chile 1962 había sido la primera y última participación de Colombia en una cita mundialista. En esa edición, la ‘Tricolor’ fue una de las 16 selecciones clasificadas. Su desempeño fue muy regular: dos derrotas y un empate. Acaso lo más significativo de esa participación colombiana fue el empate ante la URSS de Lev Yashin por 4-4, y la anotación de Marcos Coll, en ese encuentro, que dejó para la historia el único gol olímpico marcado en una Copa del Mundo. Dirigida por Adolfo Pedernera, Colombia terminó última del grupo A con un punto. Luego, empezaron 28 años de ausencia nacional en el torneo más importante de fútbol en el mundo.

Ausente en seis mundiales, y con un intento fallido por ser sede en el medio, Colombia volvió a ilusionarse con jugar un mundial de la mano de Francisco Maturana y su trabajo. La selección venía de hacer una buena participación en la Copa América de 1987 en la que terminó tercera, tras vencer a la Argentina campeona del mundo de Maradona y Bilardo. También venía de quedarse en la Fase de Grupos de la Copa América de 1989. Unas de cal y otras de arena, como de costumbre.

En las Clasificatorias al Mundial de Italia, bajo el sistema antiguo, se organizaron tres grupos con las nueve selecciones de la Conmebol (Argentina clasificó directamente por ser el campeón defensor) que aspiraban a uno de los dos cupos directos y a la posibilidad de disputar el repechaje contra otra confederación, que otorgaba la FIFA en ese momento.

Colombia quedó ubicada en el grupo 2 junto a Paraguay y Ecuador. La Selección nacional terminó primera con 5 puntos en 4 partidos jugados, producto de dos victorias, un empate y una derrota.Las dos victorias se obtuvieron en condición de local jugando en el Estadio Metropolitano de Barranquilla: la primera se produjo el 20 de agosto del 89 por 2-0 contra Ecuador con doblete de Arnoldo Iguarán, dos días después del asesinato del líder liberal y candidato a la presidencia Luis Carlos Galán en Soacha,; mientras que la segunda tuvo lugar el 17 de septiembre del mismo año y fue ante Paraguay por 2-1 con goles del mismo Iguarán y de Rubén Darío Hernández.

Cupo al repechaje y euforia

Con esa cantidad de puntos, la selección dirigida por Maturana, que venía de ser campeón de la primera Libertadores en la historia del país con Atlético Nacional en el mes de mayo, se adjudicó el cupo para jugar el repechaje contra la representación de la Confederación de Fútbol de Oceanía. Se disputaban uno de los tiquetes que restaban para definir a los 24 participantes de la Copa del Mundo.

El rival fue Israel. Cobijados por Oceanía para poder competir como selección nacional al no estar asociados a la UEFA, los israelíes quedaron primeros de un grupo que integraban junto a Australia y Nueva Zelanda y se ganaron el derecho a jugar el repechaje ante Colombia. El cupo se definiría a través de una serie a ida y vuelta que arrancó en territorio colombiano y terminó en Ramat Gan, un poblado de 153,135 habitantes adyacente a la capital Tel-Aviv.

El primer partido se jugó en el Metropolitano el 15 de octubre del 89 en horas de la tarde. Colombia formó así: René Higuita; Wilson Pérez, Luis Carlos Perea, Andrés Escobar, León Villa; Bernardo Redín, Leonel Álvarez, Carlos Valderrama Luis Fajardo; Arnoldo Iguarán y Rubén Darío Hernández. Albeiro Usuariaga, uno de los integrantes del ensamblaje que había puesto en marcha Maturana para darle memoria táctica a la Selección por medio del uso de jugadores de Atlético Nacional, entró en el segundo tiempo del encuentro en reemplazo de Bernardo Redín y sobre el minuto 74 marcó el único gol de la serie que le daría la posibilidad de codearse con las potencias mundiales en un torneo oficial.

El partido de vuelta no tuvo mayores incidencias en el marcador. Maturana cambió a Perea por Alexis Mendoza en la zaga, a Villa por Carlos Mario Hoyos por la banda izquierda, y prescindió de Hernández para incluir a Ricardo Pérez.  En el estadio Ramat Gan las dos selecciones no marcaron goles y sellaron un 0-0 con el que Colombia se ganó el tiquete directo para Italia 1990.

Paradójicamente, mientras el país futbolero celebraba con euforia el regreso a la máxima competición del fútbol mundial, la otra Colombia terminaba uno de sus años más sangrientos luego del escalamiento sociopolítico del narcotráfico y la lucha de una parte del estado colombiano para contenerlo.

Ese mismo año en el que la ‘Tricolor’ retornaba a la cita mundialista, el árbitro Álvaro Ortega, de 32 años, fue asesinado por orden de Pablo Escobar, luego de un arbitraje en el partido entre América de Cali e Independiente Medellín en el Pascual Guerrero que le disgustó. Ese hecho derivó en la cancelación del torneo de fútbol profesional en Colombia y en la declaración del título de ese año como desierto. Además, era de conocimiento público que los dineros del narcotráfico ya habían entrado a la administración de algunos equipos profesionales como Millonarios, América y Atlético Nacional. Según María Elvira Samper, autora del libro 1989, ese año se hicieron explícitas una serie de violencias que venían gestándose de a poco y que explotaron en ese período. El fútbol también pagó con una cuota de sangre.

El debut

Con la Selección Colombia clasificada al Mundial de Italia, Francisco Maturana convocó a 23 jugadores para disputar el torneo. René Higuita y Eduardo Niño, Andrés Escobar, Gildardo Gómez, Luis Herrera, Luis Carlos Perea, León Villa, José Ricardo Pérez, Carlos Mario Hoyos, Alexis Mendoza, Wilmer Cabrera, Geovannis Cassiani; Gabriel Jaime Gómez, Carlos Valderrama, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, Luis Fajardo; Carlos Estrada, Miguel Guerrero, Bernardo Redín, Arnoldo Iguarán y Rubén Darío Hernández fueron los elegidos. Usuriaga, el autor del gol de la clasificación, se quedó por fuera de la convocatoria. Los motivos de su ausencia nunca fueron muy claros.

El sorteo, realizado el 9 de diciembre del 89 y en el que estuvieron los históricos Pelé, Booby Moore y Karl Rummenige, ubicó a Colombia en el grupo D junto a Alemania, finalista de la edición anterior, Yugoslavia, que se desintegraría como país un año después, y a Emiratos Árabes.

Por fin llegó el debut. La ciudad de Bolonia fue la sede del primer partido de Colombia ante Emiratos Arabes. El estadio Renato Da’ll Ara recibió a Colombia el viernes 9 de junio de 1990 para jugar su partido inicial. Los dirigidos por Maturana ganaron con goles de Redín y Valderrama y sortearon con aparente facilidad al rival a vencer en el grupo. Obtuvieron la primera victoria de Colombia en la historia de un Mundial, en cuatro partidos jugados.

Luego, cayeron por la mínima ante Yugoslavia con gol de Davor Jozic al 74’ también en Bolonia. Apareció Alemania en el tercer partido, con la clasificación en juego para Colombia, y el histórico empate fabricado intelectualmente por un Valderrama espléndido y materializado por Freddy Rincón en un San Siro que probablemente, junto al Maracaná, haya visto una de las tardes más gloriosas en la historia del fútbol colombiano. Colombia se clasificaba a segunda fase de un Mundial por primera vez en su historia de la mano de una generación dorada que empezaba a gestar los capítulos más significativos del seleccionado nacional.

El sueño se desvaneció en el siguiente partido. En la prórroga, Roger Milla aprovechó un error en salida de René Higuita y capitalizó el 2-0 que prácticamente depositó a Camerún en cuartos de final del torneo, a pesar del descuento de Bernardo Redín minutos después. El estadio San Paolo de Nápoles fue el testigo principal de la despedida de una Selección Colombia que, en Italia, empezó a recorrer los primeros pasos de una racha inédita en su flaca historia hasta ese momento: la clasificación consecutiva a tres Copas del Mundo. Ahí se edificaron las bases definitivas de una década que marcó para siempre a una generación de futboleros que supo lo que era hacer parte de la conversación de un evento de esa magnitud.

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