Desde el dorado, la génesis del fútbol colombiano, hasta la actualidad: un recorrido por la historia del FPC.

Como dijo Eduardo Galeano: ‘’El fútbol es la única religión que no tiene ateos’’, y como no tiene ateos está presente en muchos lugares, espacios y hogares. Así fue como desde finales del siglo XIX, en los barrios de clase obrera en Inglaterra, se empezó a dar forma a esta religión.

Colombia disfruta de una posición geoestratégica muy beneficiosa, dos océanos y el paso panamericano; pero también hay algo particular: al país todo llega a destiempo. Hay quienes afirman que el fútbol llegó en barco conquistando las playas de Barranquilla por allá en inicios del siglo XX procedente de Inglaterra, hay otros que afirman que brotó en Cali, otros afirman que entró por el oriente a través de los llanos de Venezuela o por la selva del Brasil y algunos hasta afirman que navegó por el Atlántico y el Caribe procedente del Uruguay.

Los clubes más antiguos de que se tenga registro en el FPC, y que aún están asociados a DIMAYOR, son el Junior de Barranquilla, el Deportivo Cali y el Deportivo Independiente Medellín, que con más de 100 años, ha marcado una historia rica en títulos, ídolos e hinchada.

En el año 1948 nació la Dimayor, gracias a la unión de los clubes deportivos en el esquema de fútbol asociado, pues en Colombia, hasta ese momento el fútbol se jugaba de manera amateur e interuniversitaria. Los equipos que se asociaron fueron Millonarios, Santa Fe, Deportivo Cali, Junior de Barranquilla, Atlético Municipal, Deportes Caldas, América de Cali, Universidad Nacional , Once Deportivo e Independiente Medellín. Con estos clubes arrancó el primer torneo de fútbol profesional en Colombia, que tuvo como campeón a Santa Fe.

Ese Independiente Santa Fe de Bogotá campeón, tenía como director técnico al peruano Carlos Carrillo. Junior de Barranquilla fue el subcampeón y el Deportivo Caldas ocupó el tercer lugar. Después vino el auge repentino y apoteósico: el crecimiento acelerado en la economía del país facilitó la contratación de estrellas del continente para que hicieran de las canchas del país templos donde danzaron al ritmo del balón, para ilusionar a ricos y pobres; provincianos y cachacos. La contratación progresiva de jugadores de alta calidad se facilitó gracias a las huelgas de jugadores en el sur del continente, exactamente en las orillas del Río de La Plata. Fue así como surgió el Dorado del FPC, en la cual clubes como Millonarios, Santa Fe y Cali forjaron una parte de su historia más laureada.

El torneo de fútbol nacional se convirtió en una de las mejores ligas del fútbol sudamericano, efectuando muchas contrataciones de estrellas, tanto que Millonarios se dio el lujo de tener en sus filas a Alfredo Di Stefano, Adolfo Pedernera, y Néstor Raúl Rossi, y Julio Cozzi, quienes eran la base del mejor equipo de la historia del fútbol argentino: “La Máquina” de River Plate. Independiente Santa Fe tenía en sus filas al volante colombiano Hernando ‘El Tigre’ Moyano, al extremo colombiano Luis Vásquez, el delantero gallego Jesús María Lires, el argentino Adolfo Cusmai, y al ecuatoriano Jorge ‘Chompi’ Henríques; el Deportivo Cali tenía al habilidoso peruano Valeriano López. Estos jugadores fueron la insignia del Dorado del FPC.

El crecimiento periodístico nacional hizo que los partidos del Ballet Azul, el Expreso Rojo, ‘El Poderoso’ Independiente Medellín y demás clubes llegaran a los oídos del mundo. Como consecuencia de lo anterior, las giras de pretemporada de los equipos ya no eran en las regiones del país o en los clubes más prestigiosos de Bogotá, sino que eran por Suramérica y Europa. El FPC era la revelación del fútbol mundial, tanto que el Barcelona de Cataluña fichó a ‘La Saeta Rubia’ Alfredo Di Stefano, quien después de una disputa política y jurídica terminó jugando en el Real Madrid de España, convirtiéndose en uno de los mejores de la historia, según la Federación de Historia y Estadística de Fútbol.

En 1951, la FIFA expulsó a la Dimayor de la lista de sus ligas de fútbol oficiales, acusándola de que era un liga ”pirata”, debido a sus contrataciones a peso de cartera con jugadores extranjeros. El caso más especial fue que el FC Barcelona le había comprado a River Plate el pase de Alfredo Di Stefano, creyendo que el jugador era propiedad del club argentino, cuando en realidad, el jugador le pertenecía a Millonarios de Bogotá. Ahí, el Real Madrid negoció con Alfonso Senior (presidente de Millonarios) a Di Stefano, por la cifra de USD 17.000. Ese fue el inicio del pleito entre ambos equipos ibéricos por tener en sus filas al jugador argentino.

La Real Federación Española de Fútbol -RFEF– junto con la FIFA- resolvieron el caso. El veredicto fue que los clubes colombianos debían dejar libres a los jugadores extranjeros en 1954 para que volvieran a sus clubes nacionales. En el caso Di Stefano se resolvió que jugaría en el Real Madrid por las temporadas 1953-54 y 1955-56, y con el Barcelona las temporadas 1954-55 y 1956-57. -algo que nunca sucedió, pues Di Stefano fue campeón de la ‘Pequeña Copa del Mundo‘ en Caracas, con Millonarios en 1953 y después jugó en el Real Madrid. Al finalizar el pleito, el Pacto de Lima’ le devolvió el aval profesional a la Dimayor, para realizar la liga colombiana sin ningún problema legal dentro del marco del fútbol asociado a nivel internacional.

Después del Dorado vino la primera participación en una Copa del Mundo para la Selección Colombia. El anfitrión era Chile, y a la tricolor le tocó un grupo difícil en su debut copero: La URSS, Yugoslavia, Uruguay. En ese certamen, Colombia finalizó 14° tras perder con Uruguay 2-1, empatar con la URSS 1-1 y ser goleada ante Yugoslavia por 5-0. La única ‘victoria’ de la tricolor fue el gol olímpico de Marcos Coll ante uno de los mejores porteros de la historia, el soviético Lev Yashin, suceso que quedó registrado en los libros de la historia de las copas del mundo, pues es el único gol olímpico que se ha marcado en el certamen hasta la actualidad.

El Dorado finalizó en 1954. Posteriormente llegó una nueva etapa del FPC, donde el nivel competitivo tuvo un crecimiento muy significativo. Los clubes de provincia empezaron a crecer y dar pelea en el certamen: en 1979 el América de Cali ganó su primera Liga. En 1976 y 1981 Nacional también salió campeón. Los clásicos regionales se tornaron más aguerridos, la balanza se tornó más pareja a nivel nacional debilitando así el poderío de los clubes del centro del país.

En el 1978, un equipo del fútbol colombiano logró llegar por primera vez a la final de la Copa Libertadores. El Deportivo Cali, bajo la dirección del argentino Carlos Salvador Bilardo, accedió al torneo luego de salir subcampeón del FPC en 1977. Ese equipo tenía figuras como Fernando ‘El Pecoso’ Castro, Ángel María Torres, Néstor Leonel Scotta y Alberto de Jesús Benítez. El elenco azucarero llegó a la final luego de vencer a Cerro Porteño en la fase previa. En el encuentro decisivo por la Copa, los de Bilardo enfrentaron al Boca Junior de Juan Carlos ‘El Toto’ Lorenzo. El encuentro de ida, jugado en el estadio Pascual Guerrero terminó 0-0. La vuelta, jugada en Buenos Aires, terminó coronando al equipo xeneize por 4-0.

Para la década de los 80 la bonanza del narcotráfico tocó todos los escenarios económicos, políticos y socioculturales del país. Gracias a ello nació el Dorado Oscuro del FPC. Esta fue la época más competitiva en la historia del torneo asociado, como contraste se debe recalcar que fue el periodo más pervertido y violento.

La liga tenía jugadores que hacían parte de la base de la Selección Colombia como Arnoldo Iguarán, Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, René Higuita, Freddy Rincón, Leonel Alvarez, y Antony ‘El Pipa’ de Avila; de la Selección Argentina como Juan Gilberto ‘El Búfalo de San Luis’ Fúnes, Sergio Goycochea, Ricardo ‘El Tigre’ Gareca, Julio Cesar Falcioni; uno que otro mago de la Selección de Paraguay como los delanteros Roberto Cabañas y Juan Manuel Battaglia, representación de la selección de Uruguay como el centrocampista Sergio Satin y de la ‘Blanquirroja’ del Perú, el mediocampista César Cueto.

Fue en esta época cuando el América de Cali ganó su pentacampeonato, gritó campeón de 1982 a 1986 consecutivamente. Los ‘escarlatas’ aprovecharon su poderío local para trasladarlo al plano internacional y codearse con los gigantes del continente, obteniendo así cuatro subcampeonatos (1985, 1986,1987 y 1996) de Copa Libertadores de América. Los diablos rojos formaron un equipo repleto de cracks. Esos jugadores de talla internacional estuvieron a la altura de lo que fue el reto del América de Cali, que estaba comandado por Gabriel ‘El Médico’ Ochoa Uribe, dejando así al club caleño en la cima del fútbol continental. Tanta gloria futbolística no hubiese sido posible sin el auspicio económico del capo Miguel Rodríguez Orejuela, líder del Cartel de Cali.

Para los años 1987 y 1988 el Ballet Azul volvió a bailar, siendo el equipo que pararía la seguidilla de títulos de los diablos rojos. ‘El Embajador’ salió bicampeón de la mano de Arnoldo Iguarán, Carlos ‘La Gambeta’ Estrada, Mario Vanemerak, y Sergio Goycochea, bajo la dirección técnica de Luis Augusto García. Para el año 1989 el club de Bogotá tendría la posibilidad de ser tricampeón, pero todo se esfumó con el magnicidio del árbitro Álvaro Ortega, a manos del cartel de Medellín, que causó la cancelación del torneo y la decisión, por parte de la Dimayor, de dejar desierto el título de ese año. Al igual que América, Millonarios se vio beneficiado con la capitalización que le dio Gonzalo Rodríguez Gacha alias ”El Mexicano”, quien fue uno de los capos del cartel de Medellín,y mano derecha de Pablo Escobar.

Después vendría la gloria máxima, esa que el América de Cali estuvo a minutos de obtener: la primera Copa Libertadores de América para Colombia. Atlético Nacional de Medellín la ganaría en 1989, en una final definida por tandas de Penales frente a Olimpia de Paraguay en el Estadio el Campín de Bogotá.

La obtención del título se logró tras los disparos desde el punto del penal. El penal acertado de Leonel Álvarez, el 5 de los verdes y de la ‘Tricolor’, quien puso a celebrar a todo el país futbolero, le dio la ‘Gloria Eterna’ al club paisa. Ese Atlético Nacional, tenía a Francisco Maturana en la dirección técnica, sus jugadores insignia eran Andrés Escobar, René Higuíta, Alexis García y Albeiro ‘El Palomo’ Uzuriaga. Posteriormente, Atlético Nacional de Medellín estuvo a minutos de forzar los penales y poder llegar a ser campeón del Mundo, pero el poderoso AC Milán de Arrigo Sacchi les ahogó la esperanza cuando, en el minuto 119, anotó el gol que le dio a los rojinegros el título de la Copa Intercontinental en Japón, en ese mismo año.

Al igual que El Ballet Azul y los Diablos Rojos, los Verdolagas se vieron beneficiados por los dineros del narcotráfico, provenientes de Pablo Escobar Gaviria, temido narcotraficante y líder del cartel de Medellín, quien capitalizó al verde paisa para lavar su dinero proveniente del negocio ilícito de la droga.

En 1998 el Deportivo Cali quedó campeón del torneo colombiano, y obtuvo el paso directo al certamen continental, donde repitió la hazaña de 1978 de llegar a la final de la Copa, esta vez fue contra el Palmeiras de Brasil. El equipo vallecaucano, dirigido por José Eugenio ‘Cheché’ Hernández, perdió 4-3 en tandas de penales la Copa Libertadores de América. Fue la opción más cercana que tuvo el Cali de obtener la gloria continental.

Desde la década de los 80 hasta la actualidad los clubes de provincia han brillado en su máximo esplendor, ejemplos claros son el Junior de Barranquilla y los Diablos Rojos de Cali, que pasaron de ser simples equipos tradicionales a ser equipos grandes tanto a nivel nacional como internacional. Desde la época del Dorado y hasta 1980, el poder absoluto del FPC lo tenían Millonarios, Santa Fe y el Deportivo Cali, aunque de vez en cuando se asomaba algún club de provincia y ganaba la liga, como lo hizo el Unión Magdalena en 1968.

Pero en sí el poderío futbolístico estaba en el centro del País. América, Nacional, Junior llevarían la hoja de ruta tras la caída del Ballet Azul, ahí fue donde nació el clásico popular del FPC: la rivalidad América vs Atlético Nacional, sacada de los carteles del Narcotrafico y llevada al verde césped del fútbol. Esta disputa se hizo más ferviente en 2002, cuando América de Cali ganó la Liga jugando en condición de visitante en el Atanasio Girardot. (suceso que posteriormente repetirían clubes como Junior, Medellín, Tolima y Millonarios).

Llegó el Año 2004. Once Caldas de Manizales, dirigido por el profesor Luis Fernando Montoya, con su filosofía del fútbol (disciplina, orden táctico defensivo, tiempos exactos para el ataque y un sentido de pertenencia enorme con la institución caldense), derrotaría en la final de la Copa Libertadores al mejor equipo del mundo -en ese momento-, el Club Atlético Boca Juniors, comandado por el ‘Virrey’ Carlos Bianchi, y con las figuras de Carlos Tévez, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, y Rolando ‘El Flaco’ Schiavi. Ese Once Caldas obtuvo la gloria máxima en su cancha, el estadio Palogrande, junto a 50mil almas que estallaron de júbilo cuando Juan Carlos Henao atajó los penaltis que le dieron la Copa al ‘Blanco Blanco’ de Manizales.

Como si fuera poco, el viaje a Japón para afrontar la Copa Intercontinental le trajo un reto enorme al profe Montoya: el Porto de José Mourinho, que había ganado la Liga de Campeones ese año como equipo revelación. El ‘Dragao’ era su rival a vencer en esta disputa. Porto terminó consagrándose campeón por penales, pero el Once Caldas de Manizales fue el orgullo del país y se quedó con la admiración absoluta de todos los clubes del FPC.

Para la década del 2010 Santa fe retomó la batuta de protagonista. En 2009 consiguió una Copa Colombia, y en la temporada 2012-1 ganó la Liga después de 37 años. Luego logró una seguidilla de torneos y copas locales (Liga, Copa Colombia Y Superliga), que lo llevaron al título más importante en su historia: la Copa Suramericana frente al Club Atlético Huracán. Después tuvo su viaje a Japón, en el que logró obtener la copa Suruga Bank frente al Kashima Antlers, convirtiéndose en el único equipo colombiano en lograr un titulo en territorio nipón.

Esta basta historia de fútbol, gloria, leyendas y títulos tiene su actualidad. Así como El Ballet Azul brilló en los años 50, así como el América de Cali se hizo grande en 20 años, Nacional se convirtió en el club que no solo ha dominado la década pasada sino todo lo que va del siglo. El verde paisa, a la cabeza de Directores Técnico Reinaldo Rueda y Juan Carlos Osorio ha ganado casi todo. En el certamen local se puso al día con el medallero que compartían Millonarios y América de Cali y los superó. Nacional pasó de tener 7 títulos -año 1999- a tener 16 títulos de Liga en total -año 2020-. Sumado a ello, tiene el récord de Copas Colombia, ha ganado 4 en total y ganó la Copa Libertadores de América en el año 2016 y la Recopa Sudamericana en el 2017. La actualidad del club de Medellín es envidiable para cualquier club, sus logros lo han convertido en uno de los equipos más poderosos económica y futbolísticamente de la parte norte de Suramérica, llenando su palmarés con 29 trofeos locales e internacionales.

En la actualidad, el medallero del FPC está un poco disparejo y la ruta deportiva que se trazó en El Dorado cambió de curso. Atlético Nacional posee esos 29 títulos y aventaja de manera significativa a su escolta Millonarios, que posee 20 en su palmarés. Le siguen Santa Fe con 16 títulos y América de Cali con 15 trofeos.

El panorama económico es incierto. Según el informe de Comportamiento Financiero de los equipos de fútbol en Colombia para 2019, elaborado por la Superintendencia de Sociedades, los clubes de categoría A tuvieron un incremento en sus ingresos operacionales por $78,9 mil millones, mientras que las pérdidas disminuyeron en $42,7 mil millones comparado con 2018. En la categoría B tuvieron un incremento en sus ingresos operacionales de $3 mil millones y ganancias por $3 mil millones. El total de costos y gastos para ambas categorías se incrementó en un 6,2%.

No obstante, con el impacto financiero de la pandemia algunos clubes se han visto en la obligación de replantear sus plantillas y eso ha incidido sobre su proyecto deportivo. Millonarios y América han sido uno de los más perjudicados, tanto así que les ha tocado terminar contratos de jugadores y vender algunos -como el caso del arquero venezolano Wuilker Fariñez, y el extremo Hansel Zapata en los azules; el atacante Matías Pizano, el técnico Alexandre Guimarães para los rojos de Cali-. Otros como Independiente Medellín han vendido sus figuras pero no las han reemplazado con la misma categoría, y eso se ha visto de manera evidente sobre su nivel en el ámbito local e internacional.

A día de hoy, la Liga Betplay 2020-1 ya se reanudó, pero antes se jugó la Superliga entre América de Cali y Junior de Barranquilla, un torneo que dejó como campeón a los dirigidos por Julio Comesaña imponiéndose 3-2 en el global con goles de Fredy Hinestroza y del experimentado artillero Carmelo Valencia, ‘los tiburones’ dieron la vuelta olímpica de visitantes, en un estadio vacío debido a la restricción de público como medida de prevención de contagio de COVID-19.

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