El fútbol alemán toma el dominio de Europa

Alemania está reinando hoy en Europa. En la Liga de Campeones, dos equipos de la Bundesliga se han metido en la penúltima instancia de esta competición: las semifinales. Después ocho años, desde la final del torneo que enfrentó al Borussia Dortmund de Klopp y al Bayern Munich de Heynckes, el fútbol teutón volvió a la escena de de protagonistas en el viejo continente. Pero este proceso se cocinó durante mucho tiempo. Lo que sucede hoy, puede ser considerado el resultado de un plan sostenido en el tiempo, orquestado por la DFB, institución que rige el deporte rey en ese país.

El año 2000 fue el punto de inflexión. El inicio del nuevo siglo trajo consigo una reestructuración de los planes hechos por el fútbol alemán, específicamente en los clubes y su formación. Luego de una eliminación estridente en la Copa Mundial de 1998 en Francia ante Croacia, por 3-0 en Cuartos de Final, y una salida en falso en la Eurocopa del 2000, realizada en Países Bajos, en la que fue eliminado en Fase de Grupos como última del grupo A con un sólo punto, los alemanes decidieron reformular lo que estaban haciendo e idearon un plan.

Desde ese momento, la Federación Alemana de Fútbol diseñó una hoja de ruta a largo plazo para trabajar sobre las categorías inferiores. Con Franz Beckenbauer como abanderado, en ese momento vicepresidente de la Federación, decidieron reformularon el trabajo que se estaba haciendo en los clubes. “Convocaron a Dietrich Weise como director general de Desarrollo de fútbol Juvenil de la Bundesliga y crearon 121 centros de formación para niños desde 10 años para arriba. Estos centros juveniles trabajaron en forma directa con los clubes de la Bundesliga, quienes empezaron a nutrirse de los valores jóvenes” explica el portal Cancha Chica.

Sin embargo, no fue hasta la crisis económica de 2003, en la que la mayoría de clubes registraron números rojos en sus arcas, que la Bundesliga decidió implementar medidas de fondo. “Una de las claves para fortalecer el fútbol alemán fueron las decisiones que se tomaron en su liga. Una de ellas es por ejemplo que el 51% de los clubes deben pertenecer a los socios. Esto con el fin de evitar magnates que se apropien de los clubes, como ha ocurrido en Inglaterra especialmente, y que haya abundantes diferencias económicas entre clubes” según registra El Cinco Cero.

Además, en ese mismo 2003, se creó la Bundesliga Sub 19, un torneo regional dividido en tres regiones que le otorgó la posibilidad de rodaje a los jugadores menores en un ambiente de competición oficial.

Uno de los resultados de este cambio estructural que tuvo el rentado alemán es que, en 2018, la Bundesliga alcanzó el promedio de edad más bajo de su historia: 24,4 años. 0,1 años menos que en el 2017, y más de 2,5 años en relación al curso 2001/02 (27,1), según reseña el portal oficial de la liga de fútbol de Alemania. “A través de sus prestigiosas academias, la Bundesliga fue reduciendo notablemente su promedio de edad” se explica en Bundesliga.com.

En ese mismo sentido, el cambio también se orientó hacia la formación de nuevos entrenadores. La Bundesliga reglamentó la obligatoriedad de contar con las licencias para poder dirigir en todos los niveles del fútbol alemán. Desde el nivel C, para comandar divisiones inferiores, hasta el nivel A, necesario para estar al frente de un club profesional.

En 2009, la Federación Alemana de Fútbol implementó un programa llamado DFB Móvil. El fin era reunir entrenadores jóvenes en una unidad móvil para que transitaran todo el país impartiendo clases a jugadores juveniles de clubes amateurs. Conformado por 30 minibuses con cerca de 300 entrenadores, este plan contribuyó al rodaje de nuevos entrenadores que se estaban preparando para titularse en ese cargo. Según los cálculos oficiales, ese proyecto benefició a más de 400.000 jugadores aficionados juveniles y a un número importante de entrenadores. “El objetivo era enseñarles a los entrenadores de las nuevas estrellas del balón tips poco complicados, pero también animarles a que más adelante se formaran profesionalmente en la Federación” informó en su momento la cadena DW. Una motivación directa y un estímulo dirigido a la profesionalización de la práctica del director técnico.

2020 es acaso la fecha de consagración de todo este proceso. “Casi dos décadas después, la federación alemana requiere a los clubes de la Bundesliga academias con entrenadores full time desde las categorías sub 9 a sub 19, canchas de primer nivel, departamento médico calificado, interrelación con los colegios de la zona y destinar un porcentaje de dinero a un fondo común que equilibra las finanzas de las escuelas de élite del fútbol, divididas por regiones, en un radio de 25 kilómetros desde cualquier punto del país” relata el periodista argentino Roberto Parrottino para el diario Tiempo.

De allí se ha derivado una irrupción en masa de entrenadores que cuentan con licencia profesional para ejercer como formadores o entrenadores de los primeros equipos de los clubes profesionales. “Hoy en día Alemania cuenta con alrededor de 30.000 técnicos con licencia B de la UEFA y 1.000 con licencia Pro que trabajan en todas las categorías formando jugadores” cuenta El Cinco Cero.

Y los resultados, directos o indirectos, de este proyecto pueden explicarse desde la emergencia de varios entrenadores. Joachim Löw, Jurgen Kinsmann y Jurgen Klopp son los ejemplos más resonantes. Algunos otros pasaron, en el mediano plazo, a dirigir a clubes de primera división: Domenico Tedesco y Julian Nagelsmann. Este último, nacido en la pequeña ciudad alemana de Landsberg am Lech, es el entrenador del Red Bull Leipzig, clasificado a las semifinales de la Liga de Campeones en su edición 2019-2020. Lleva cuatro años en la dirección técnica de clubes profesionales en dos clubes (Leipzig y Hoffenheim), y es uno de los tres entrenadores alemanes que estarán en los banquillos de la penúltima fase del torneo de clubes más importantes del mundo.

Los otros son Thomas Tuchel, DT del Paris Saint Germain (propiedad del estado catarí), quien en su paso por el Borussia Dortmund consiguió el mejor promedio de puntos en la historia de club amarillo y negro, y Hans Dieter Flick, entrenador del Bayern de Munich, un exjugador que fue el autor intelectual del Mundial 2014 obtenido por Alemania debido a su influencia desde el cargo de coordinador ofensivo y defensivo de la Selección entre 2006 y 2014, y que agarró al equipo bávaro luego de la salida de Nico Kovac y puso la casa en orden luego de un convulsionado primer semestre del 2019-2020 para el equipo muniqués.

A los tres lo emparentan la similitud de sus estilos: equipos cortos, con posiciones alterables y permutables en las que las funciones pueden ser alternadas, una presión alta orientada a provocar el error del rival y una vocación de ataque y protagonismo en la que se sienten muy cómodos sus clubes. La calidad de sus planteles también ha hecho más fácil la asimilación de estas ideas. Pero ellos no se confunden. En los equipos en los que han estado han intentado, de manera innegociable, mantener estas posturas.

Flick y Nagelsmann, en un encuentro entre el Bayern Munich y el Leipzig en la última edición de la Bunesliga. FOTO: Opta.

Sean cuales sean los resultados de las llaves semifinales de la Liga de Campeones (PSG- Leipzig; Bayern Munich-Lyon), Alemania tendrá por lo menos un entrenador originario de su país, en el peor de los casos, en la final del torneo. Si Gary Lineker, ex jugador inglés y afamado comentarista en la actualidad, dijo que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania, ahora se podrá decir, con base en la evidencia de este torneo de clubes, que hoy que es un deporte de once contra once en el que son protagonistas los equipos dirigidos por un alemán. Los hechos que sostienen esta afirmación pueden ser una pista para reforzar, de una vez por todas, la importancia de los procesos. La consagración de Klopp con Liverpool en 2019 fue el mejor anuncio del futuro que ya llegó.

Luis Carlos Proaños

Periodista por vocación. Hincha de las causas perdidas y del fútbol de antes. Como Fernando Palomo, creo que coincidir con tu subjetividad no me hace objetivo y que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Editor general de Contragolpe.

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