El fútbol femenino en Colombia reclama los famosos códigos de camerino

El fútbol femenino es tan valioso como el masculino. Se pueden ver las mismas capacidades físicas, grandes gambetas y goles de gran factura, pero la desigualdad salarial y de condiciones son aspectos que siguen confirmando lo machista que es este deporte.

En Colombia, el futbol femenino ha tenido una batalla difícil que poco a poco han ido ganando por partes, pero a pesar de todos los esfuerzos de las jugadoras profesionales del país y sus reconocimientos nacionales e internacionales no se ha logrado consolidar.

El apoyo por parte de distintos sectores ha sido incondicional, como la prensa y las hinchadas. Pero, como en la cancha, el fútbol es un deporte que funciona en conjunto y allí en el caso específico de Colombia, al parecer, los jugadores masculinos no se han puesto los guayos como se debe para salir a jugar junto a las mujeres ese partido contra la desigualdad y el machismo.

En Europa, como en la mayoría de los aspectos futbolísticos, siempre nos llevan a una ventaja a los sudamericanos. El tímido apoyo de los futbolistas masculinos se vio afectado por el accionar de jugadores como Andres Iniesta, Antoine Griezmann, Borja Iglesias, Lucas Pérez, y agremiaciones como la AFE (Asociación de futbolistas españoles) que hicieron una pronunciación conjunta a través de sus redes sociales en apoyo a la dignificación de la profesión en el ámbito femenino.

En Estados Unidos, jugadoras que han sido constantes en la lucha por una visibilización del fútbol femenino a nivel mundial, como Megan Rapinoe y Alex Morgan hicieron críticas hacia la federación de fútbol de ese país por la desigualdad salarial en comparación a la selección masculina. En el acto, los jugadores de la selección masculina expidieron un comunicado apoyando las jugadoras y expresando que ellas deberían ganar el triple de lo que ganan debido a sus logros internacionales y su trabajo para promover el fútbol en Norteamérica.

La Federación continúa discriminando a las mujeres en sus salarios y condiciones de trabajo. Están tratando de proteger su monopolio, sus flujos de ingresos masivos y su capacidad continua de explotar a los jugadores del equipo nacional de EEUU. Durante más de 20 años, la federación se ha resistido a cualquier concepto de igualdad salarial o equidad económica y también se negó a incluir las mismas disposiciones que los hombres con respecto a viajes aéreos, hoteles, etc. Esta es una discriminación sistemática de género que nunca debería haber sucedido”, agregaba el comunicado de los jugadores masculinos.

Por su parte, uno de los técnicos más exitosos del mundo, Joseph Guardiola, tras ser cuestionado en rueda de prensa sobre la posibilidad de ganar el triplete por primera vez con el Manchester City, respondió haciendo la aclaración de que sería la primera vez que lo logre un equipo masculino, a diferencia del femenino que lo había conseguido años atrás. Dignificando así las acciones que han hecho los equipos femeninos en el fútbol ingles y dando a entender al circulo de periodistas que lo presenciaba, y a la opinión pública en general, que se deben tener en cuenta todos los hechos antes de hacer afirmaciones que podrían desprestigiar los logros de otras personas, como en este caso, los de las futbolistas inglesas.

En Colombia, la jugadora y capitana del Atlético Huila, Gavy Santos, expresó en una entrevista con Cortita y al pie que “los jugadores del equipo masculino no nos llamaron ni cuando ganamos la Libertadores (año 2018)”. Situación cuestionable ya que el club masculino, que lleva casi 25 años de existencia y rodaje en el fútbol profesional masculino, solo ha logrado 2 títulos de la segunda división. Caso contrario al del equipo femenino, que desde su creación en 2017, tiene un título de Liga, uno de Copa Libertadores, un subcampeonato de Liga.

Los futbolistas masculinos en Colombia han sido apáticos y ajenos a la situación actual del fútbol femenino, donde no hay garantías salariales y legales, no existen la infraestructuras dirigenciales ni un proyecto que garantice su consistencia en el tiempo. Al respecto, el ex arquero de Boca Juniors y la selección Colombia, Oscar Córdoba, expresó hace unos meses: “me duele que jugadores como Falcao, James o Mina nunca se pronuncian con relación a nuestro fútbol femenino. Eso me duele mucho. Ellos son referentes y le pueden marcar el camino a mucha gente que todavía no se decide“.

El fútbol femenino puede ser de gran importancia en el contexto nacional, en un país que culturalmente siempre ha sido machista, para lograr modificar estas dinámicas sociales. Las mujeres piden a gritos mejores condiciones y oportunidades laborales para su fútbol. Asimismo, su pedido exige potenciar la formación de jugadoras para proyectarse a nivel internacional y lograr figuración e interés sobre el fútbol nacional, así como prosperidad para el núcleo familiar de las deportistas.

Amanecerá y veremos cuál será el futuro que le depara a las jugadoras profesionales, rogamos que sea positivo, que en el corto plazo la liga femenina esté llena de equipos competitivos; que las jugadoras gocen de salarios, premios y condiciones justas en sus contratos, y que puedan seguir dándole alegrías al mundo del fútbol nacional. El fútbol masculino, que ha sido el equipo titular en la historia colombiana, por su reconocimiento y su carácter masivo, todavía está en deuda con esta causa.

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