La dificultad de las despedidas

“Periódicamente, el Barcelona se suicida” escribe el mexicano Juan Villoro en su columna semanal para el diario Reforma. El club catalán carga bajo su historia un lastre complejo de despedidas adversas para con sus ídolos. Esta semana, por medio de burofax, Lionel Messi, el jugador más importante en la historia del Barcelona, comunicó a las directivas su decisión de no continuar en el equipo. Sorprenden las formas pero no la decisión.

Dos ídolos maltratados

A los dos entrenadores más importantes de su historia, Johan Cruyff y Josep Guardiola, la institucionalidad del club los sacó de taco, después de fraguar lentamente su desgaste, bajo un hálito de destrato que no coincidió con la importancia que tuvieron en su cargo.

El primero, autor intelectual del Dream Team y de la primera Liga de Campeones de la historia catalana, se fue en 1996 después de tener claras diferencias con el vicepresidente de la época, Joan Gaspart. Ganador de cuatro ligas consecutivas, pero derrotado 4-0 por el Milán de Capello en la final de Atenas 1994 de la Champions, Cruyff dejó de ser el entrenador del Barcelona un 18 de abril de 1996 después de que la dirigencia de José Luis Núñez, entonces presidente, negociara en secreto a su reemplazante Bobby Robson. “Su salida al acabar el curso acabó de mala manera, con insultos, menosprecios… Y el club sentenciando su despido inmediato” relata ESPN.

Guardiola, arquitecto de la época más gloriosa del club que dejó catorce títulos en cuatro años, no soportó durante mucho tiempo la gestión de Sandro Rosell, presidente que llegó en 2010. La relación entrenador-presidente pocas veces tuvo aires amistosos. Guardiola generaba sospecha en la dirigencia de Rosell por sus métodos: la protección a ultranza a sus dirigidos, sus términos de continuidad que contemplaban la renovación del contrato año tras año, la prudencia en su conducta y la cercanía con el predecesor Joan Laporta, fueron el coctel que terminó por definir la marcha del entrenador nacido en Sampedor.

“Rosell sabía que la presencia de Pep era un problema, pero su ausencia elevaría a cuestión de estado las que hasta el momento solo eran diferencias personales con el técnico. Aguantó dos años, justo el tiempo que necesitó para minar la moral y resistencia de un Guardiola que en 2012 dijo basta” ha explicado El Confidencial.

Messi: sus razones, sus formas

Messi, tras una vida de lealtad, alegrías y títulos en Barcelona, es un caso distinto” relata Ezequiel Fernández Moores, en La Nación de Argentina. “Si Barcelona ‘es más que un club’, Messi ‘es más que un jugador’” explica el periodista argentino.

Pero a Messi, al que el imaginario global del fútbol lo auguraba terminando su carrera en el Barcelona, llevado en andas por sus compañeros y siguiendo el ejemplo de Totti en la Roma o de Bochini en Independiente, también lo ha terminado por acorralar una dirigencia culé que se ha preocupado, a toda costa, por limpiar su propia imagen. Deshilachar la imagen del crack, para tapar las deficiencias dirigenciales, sin importar su espalda ni su historia.

Cuestionado con justa causa como uno de los implicados, o acaso uno de los responsables, de las duras derrotas en Roma 2018, Liverpool 2019 y Lisboa 2020, Messi decidió dar un timonazo que es la consecuencia de una serie de movidas dirigenciales que al fin lograron su objetivo de desgastarlo.

En enero de este año, con el Barcelona puntero de La Liga y clasificado para jugar los octavos de final de la Liga de Campeones, la dirigencia del presidente Joseph María Bartoméu decidió prescindir de los servicios del entrenador Ernesto Valverde, escudero de Messi y buen gestor de vestuarios, después de la eliminación en la Supercopa de España.

Luego, en febrero, la Cadena Ser reveló que Bartoméu había contratado los servicios de la compañía 13 Ventures para emprender una campaña de desprestigio en redes sociales contra voces con autoridad dentro del mundo Barça, entre los que se incluían a Messi y a Piqué, y a otras figuras como Xavi, Puyol y el mismo Guardiola. “El plan era empañar la imagen de los héroes y lavar la cara del presidente, que recibió elogios por la misma vía” cuenta Villoro. “Una conspiración shakespereana: como Ricardo III, Bartoméu considera que el poder se conserva liquidando aliados” ironiza el mexicano. Seis directivos renunciaron y las indagaciones lograron comprobar que la compañía recibió un millón de euros del Barcelona por el diseño de una estrategia digital.

El último trago amargo que motivó la decisión de Messi fue la decisión de Ronald Koeman, nuevo entrenador culé y sustituto de Setién, de comunicarle a Luis Suárez, tercer goleador histórico de la institución, la decisión de no tenerlo en cuenta para la próxima temporada. Todo vía llamada telefónica, que duró menos de dos minutos según Mundo Deportivo.

Todos los temas que suscitaron la medida tomada por el crack argentino están atravesados por asuntos deportivos. Justamente, en esta temporada, por primera vez desde que Messi está en el fútbol profesional, ni él ni el Barcelona lograron conseguir un título. El mismo Messi, consciente de este fútbol transitorio, advirtió que con el nivel mostrado al cierre de La Liga 2020 iba a ser muy complicado pelear en Champions. Acaso el Bayern Munich, campeón y verdugo de Messi y del Barça, sea la mejor muestra de que el fútbol de hoy es más de equipo que nunca.

Para ganar ya no alcanza con tener a un crack en el equipo, si no se lo respalda una estructura colectiva. Son otros tiempos. Tal vez motivado por esta situación, a la que no le encontró respuesta ni solución en su equipo de toda la vida, Messi tomó la decisión de cortar la relación deportiva más larga del siglo XXI.

Algunos, como Martín Caparrós, le han criticado las formas en la que lo hizo y el momento, con un equipo culé pasando las horas más críticas de su historia exitosa reciente. “Lo brutal es que se vaya con esta furia, este portazo. Como quien quiere asegurarse de dejar, detrás, tierra arrasada: como quien teme arrepentirse y dice voy a insultarlo tanto que ya nunca vamos a poder. Él tiene sus razones: seguro, uno siempre tiene sus razones. Pero en mi barrio, de puro prejuiciosos, a los muchachos que hacían eso les decían cosas feas” escribió el periodista argentino en su portal.

Otros como Valdano, han buscado una explicación satisfactoria para una decisión ruidosa de un jugador, como Messi, que hizo de la privacidad un lugar adecuado para el silencio de puertas hacia afuera. “El Barça le dio todo, hasta que un día le empezó a quitar. Primero le dejó sin respaldo futbolístico en tiempos de transición, después sin respaldo institucional y, finalmente, sin respaldo afectivo” escribió el excampeón del Mundial de 1986 en su columna semanal del diario El País.

Mientras tanto, desde el entorno de Messi todavía no existe una comunicación oficial ni pública para explicar a fondo la decisión, y para esclarecer lo que será su futuro. “La realidad le rompió el guion perfecto a Messi. No es una jugada política. Messi busca un proyecto futbolístico en otro lado. Tiene 33 años y su obsesión es levantar otra vez la Champions” explica el periodista argentino Marcelo Sottile en Infobae.

Todas las informaciones que llegan desde España coinciden en que es una decisión que no tiene vuelta atrás. Messi, que tuvo más búsquedas en google que la palabra coronavirus en plena pandemia, rompió la tranquilidad de una semana sin fútbol después de dos semanas a puro juego en el Final 8 de Lisboa. Lo hizo para cambiar repentinamente el curso de su vida y de su proyecto deportivo. Lo hizo y va dejando una estela de división de opiniones entre los seguidores catalanes. Lo hizo y romperá, es probable, la unanimidad en su favor que existía dentro del mundo culé.

Messi se va del Barcelona. Pero es probable que antes venga un debate jurídico y una pelea en la que el ídolo, desgastado, pero sin ánimos de polemizar sin necesidad (y eso puede explicar su silencio), escribirá un nuevo capítulo en la difícil historia de las despedidas culés. Pero esta vez será distinto porque, como escribió Villoro, “desde la separación de los Beatles, la cultura popular no pasaba por un cisma equivalente”.  Y porque para muchos aficionados del Barcelona será como escribió Caparrós, parafraseando al escritor Macedonio Fernández: “Messi se fue. Mientras duró, de todo hizo placer; cuando se fue, nada dejó que no doliera”.

Luis Carlos Proaños

Periodista por vocación. Hincha de las causas perdidas y del fútbol de antes. Como Fernando Palomo, creo que coincidir con tu subjetividad no me hace objetivo y que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Editor general de Contragolpe.

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