La figura que ha gestado el éxito financiero del Chelsea

220 millones de euros gastó el Chelsea hasta el momento en el mercado de pases de un año que es, acaso, el más complejo de la década, por la repercusión que tuvo la emergencia sanitaria mundial sobre la economía de los clubes de élite en el fútbol. El equipo de Londres compró al defensa inglés Benjamin Chilwell, a los atacantes alemanes Kai Havertz y Timo Werner, y al marroquí Hakem Ziyech. Todo el movimiento financiero de los blues, y en específico el fichaje de Werner, tienen detrás suyo una gestora particular.

Una mujer lo hizo posible. Es rusa, y también tiene nacionalidad canadiense. Tiene 45 años y se llama Marina Granovskaia. Es la mano derecha del magnate ruso Roman Abramovich que compró al club londinense en 2003 por más de 155 millones de euros. Sobre el fichaje de Werner, dicen desde Inglaterra que la directora del club fue fundamental para que el delantero rechazara las ofertas paralelas del Liverpool, del Atlético de Madrid y del Bayern Munich, y se inclinara por el proyecto deportivo del Chelsea. Sobre la llegada de Havertz también, pero de una manera singular; según el tabloide alemán Bild, la rusa espió a Rudi Völler, DT holandés del Bayer Leverkusen, a Fernando Carro, el CEO español del club alemán, y, según el portal VIP Deportivo, contactó con otros directores para conocer las técnicas de negociación y las debilidades de los negociantes del Leverkusen.

La dirigente rusa también es la responsable del armado del equipo femenino. Hace poco se encargó de contratar a la delantera danesa Pernille Harder, bota de oro en la temporada 2019-2020 y subcampeona de la Champions League Femenina con el Wolfsburgo, y su traspaso de convirtió en el más caro de la historia del fútbol femenino. Chelsea pagó 350.000 euros por su pase.

Marina llegó al cargo oficialmente hace seis años. Ya había trabajado con Abramovich, a quien conoce desde 1997, cuando inició sus labores en Sibnetf, la compañía petrolera que el ruso vendió para hacerse con la propiedad del Chelsea. “Ella ha trabajado con el oligarca en su amplia gama de intereses comerciales durante los últimos 16 años, mudándose a Londres en 2003, poco después de la compra de Chelsea, para ocuparse de sus diversos activos, asumiendo el cargo de jefe de gabinete de facto” relató The Guardian el año pasado. “Comenzó a trabajar más de cerca en asuntos de Chelsea a partir de 2010, actuando como representante de Abramovich en Londres en apoyo de la junta directiva e intensificando su presencia tanto en las oficinas del club en Stamford Bridge como, más notablemente, en su complejo de entrenamiento de Cobham” explicó el periódico británico.

En 2014 fue nombrada oficialmente Directora General del equipo londinense y desde entonces ha sido una de las principales responsables de las operaciones financieras que ha adelantado el club para agigantar su influencia no solo en Inglaterra sino en el fútbol mundial. “Desde ese momento todos los acuerdos comenzaron a pasar exclusivamente por ella, siendo la cara que acompaña a las grandes estrellas cuando hacen la famosa foto de firma de contrato. Es la que tiene la última palabra en lo que respecta a las altas y bajas del mercado de fichajes” detalla el portal Infobae.

Granovskaia fue la autora intelectual del regreso de José Mourinho al Chelsea en 2013, después de más de ocho años de distancia por diferencias con la dirigencia. Desde que está en el club, el equipo inglés ha ganado la Premier League en 2005, 2006, 2010, 2015 y 2017; la FA Cup en 2010, 2012 y 2018; la Champions en 2012 y la Europa League en 2013 y 2019; y el equipo femenil ganó la Superliga inglesa en 2015, 2018 y 2020 y la Women’s FA Cup en 2015 y 2018. Su papel fue fundamental en el costo del traspaso de Eden Hazard al Real Madrid, un año antes de que el jugador finalizara contrato con el Chelsea. El equipo blanco había hecho una oferta inicial que no satisfizo a los intereses del club, según la mirada de la rusa, y eso generó la contrapropuesta de 100 millones de euros que terminó pagando el Madrid.

Marina es también la responsable de la gestión del contrato de patrocinio que firmó Chelsea en 2017 con Nike, luego de que finalizara el convenio con el eterno rival Adidas con el que consiguió la Champions de 2012, por 900 millones de libras esterlinas para asegurar su imagen por 15 años, a razón de 60 millones anuales hasta 2032. Un acuerdo sin precedentes en la historia de la Premier League.

Sobre su vida se sabe que se tituló en Lenguas Extranjeras de la Universidad de Moscú, con honores, en 1997. “No tiene redes sociales ni muestra su día a día. No ha dejado ni la más mínima rendija por donde espiar su costado humano y ordinario, sus debilidades, los altibajos propios de cualquier vida. Es que ni siquiera da entrevistas” explica sobre su extremo hermetismo el periódico Página 12.

A la ejecutiva rusa solo se la ve en las fotos de las presentaciones de los jugadores y en contadas ocasiones, en los palcos de Stanford Bridge, cuando asiste ocasionalmente a los partidos del Chelsea. “Ella opta por la privacidad por encima de la publicidad” describe The Sun. El chef Bubker Belhit del restaurante Sumogan Twiga de Londres, que suministró la alimentación para los palcos del estadio del Chelsea en una época, la calificó como una persona increíble y detalló que en el club “está al tanto de las cosas pequeñas hasta de las más grandes”.

El diario AS la calificó el pasado mes de mayo como la mujer más poderosa del fútbol europeo. La revista Forbes, en el año 2018, la incluyó en la lista de las cinco mujeres más importantes en del fútbol mundial, detrás de Fatma Samoura, Secretaria General de la FIFA, Lydia Nsekera, primera mujer en la historia en conformar el Comité Ejecutivo de la FIFA (entre 2013 y 2017), y Florence Hardouin, integrante del Comité Ejecutivo de la UEFA desde 2016.  

Sobre lo que representa Granovskaia se pueden extender dos vertientes. Por un lado, es la encarnación de la discreción y los métodos utilizados por la oligarquía y la supremacía financiera que caracterizan al fútbol moderno, capaces de poner patas arriba un mercado complejo sin ruborizarse. Aquello que criticó Jurgen Klopp, técnico del Liverpool. “Los clubes están en diferentes situaciones y vivimos en la incertidumbre del mundo. Para algunos clubes parece menos importante cuán incierto es el futuro porque son propiedad de países, propiedad de oligarcas, y esa es la verdad” dijo el alemán el mes pasado. Actualmente, el club londinense, del cual hace parte la dirigente rusa, es propiedad del hombre #113 en la lista de ranking de billonarios más ricos del mundo.

Por otra parte, la incursión de la rusa significa la disputa definitiva de las mujeres en cargos importantes de un mundo absurdamente machista como el fútbol. La presencia de Granovskaia refuerza la necesaria presencia de voces femeninas en la escena de la dirigencia deportiva. Su legado es importante en la búsqueda de un deporte mucho más inclusivo, porque esa conducta es emulada por otros equipos del mundo, como Banfield que tiene en su presidencia a Lucía Barbuto, de 35 años, primera mujer elegida en un cargo de ese nivel en el fútbol argentino; como El Nacional, que escogió en 2019  y hasta 2022 a Lucia Vallecilla en ese mismo cargo, o como Nataly Villavicencio, arquitecta de 31 años, elegida presidenta, la primera de la historia, en el Deportivo Cuenca de Ecuador.

Mientras tanto, Granovskaia abandona progresivamente el anonimato. “Es la forma en que la verdadera élite del Chelsea ha hecho negocios desde 2003. Solo hablan, en serio, con las personas con las que quieren hablar. Granovskaia lo ha demostrado al adoptar un enfoque de línea dura en las negociaciones” enfatiza The Sun.

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