La genialidad convertida en costumbre: treinta y tres años después

Cuenta el escritor mexicano Juan Villoro en su texto ‘Messi: infancia es destino‘ que antes de jugar su primera final infantil, Lionel Messi se quedó encerrado en un baño. “El niño que no podía ser detenido por defensa alguno se enfrentó a una cerradura averiada. Faltaba poco para que comenzara el partido y Leo aporreaba la puerta sin que nadie lo escuchara. El trofeo de ese campeonato era el mejor del mundo: una bicicleta“. Sin embargo, Messi se las arregló para salir rompiendo el cristal de la ventana y pudo salir. “Llegó a la cancha con la seguridad de quien no puede ser detenido. Anotó tres goles en la final. El genio tenía su bicicleta” finaliza Villoro.

Era un Messi pre-Barcelona, ese que muestran los videos de baja calidad en potreros rosarinos, donde apilaba rivales con facilidad y los dejaba en el camino sin que pudieran detenerlo. Eran tiempos de campos terrosos y de campeonatos infantiles, en los que el chico miniatura ya dejaba ver esa calidad inefable que lo caracterizaría en años posteriores cuando se convirtiera en uno de los mejores deportistas de la historia.

Con el paso de los años, con la influencia de una escuela muy marcada como la del Barcelona y la dirección técnica de Guardiola mediante, Messi terminó por convertirse en el jugador más importante en la historia del club catalán. El debate nunca tuvo objeciones. En la época de Messi, Barcelona volvió a superar en victorias en el historial de encuentros al Real Madrid, en 2019 la rivalidad se puso 96-95 a favor de los culés: no ocurría desde 1932, según el estadígrafo Alexis Martin alias ‘Mister Chip’. Messi también se convirtió en el máximo anotador en la historia del club, con 627 goles actualmente, en el que más partidos ha ganado en el Camp Nou (291) y el máximo goleador en la historia de la Liga de España, cuando llegó a la marca de 440 anotaciones el año pasado. Además, el delantero argentino es el máximo anotador en la historia de los clásicos con 27 goles.

La lista de hazañas es muy extensa, y también tiene cabida en el plano internaciona, trascendiendo del impacto institucional al del fútbol en general: ‘La Pulga’ ha pulverizado muchas marcas históricas, escribiendo con su nombre la historia del deporte moderno. En 2012, superó a Gerd ‘El Tanque’ Müller como el jugador que más goles ha marcado en un año calendario: Messi marcó 91 goles en ese año y rompió un récord que acumulaba 40 años de vigencia; y es el único jugador en anotar 60 o más goles en dos temporadas consecutivas, marcó 73 en la de 2011-12 y 60 en la de 2012-13. A nivel mundial, Messi acumula otros 24 récords internacionales que confirman su influencia en el fútbol de este siglo.

Pero Messi no es únicamente datos. El delantero rosarino ha logrado exponer un aspecto estético en el juego que es digno de su creatividad: la belleza en cada una de sus intervenciones. Ha esparcido por el mundo deportivo una marca registrada: la de sus goles, como el que le marcó al Betis el año pasado; el recorte hacia adentro para luego tirar al arco y colocarla en un ángulo, como el gol ante Irán en el Mundial de Brasil 2014; ha logrado que jugadas que parecen imposibles resulten verdaderas como el gol ante el Bilbao en la Final de la Copa del Rey en 2015 ; ha puesto muy alta la vara en los parámetros que miden la precisión en el cobro de tiros libres, como lo hizo ante el Liverpool en la semifinal de la Liga de Campeones del 2019, y la facilidad para desparramar rivales como conos, como en el célebre regate que dejó sin capacidad de respuesta a Jerome Boateng en la semifinal de Liga de Campeones de 2015.

La obra de Messi también ha generado una adhesión de hinchas que ha logrado trascender las fronteras nacionales. Hace poco se conoció que un grupo de seguidores del argentino en Bangladesh se reunió para celebrar su cumpleaños 33. Los 15 fanaticos fueron detenidos y multados por violar la cuarentena para realizar este festejo. En una encuesta que realizó el año pasado el diario inglés The Guardian, se les preguntaba a hinchas ingleses si preferían a Messi o a Maradona. Uno de los participantes afirmó que “ver jugar a Messi es la mejor experiencia que puede tener cualquiera que ame al fútbol”.

Casi 20 años después de lo que cuenta Villoro en su texto, Messi, a sus 33 recién cumplidos este miércoles que pasó, sigue generando relatos de gran calidad poética y deportiva. “Messi es Maradona todos los días” dijo Jorge Valdano en el año 2013. “Son más de cuatro mil días los que lleva siendo Maradona” explicó el periodista argentino Ezequiel Fernández Moores.”Hay grandes jugadores, grandes jugadores de todos los tiempos, y luego está Messi” manifestó el exjugador y comentarista inglés Gary Lineker. “Me ha hecho mejor entrenador, por tener que preparar partidos, por tener que organizar mi equipo” reveló José Mourinho, que sufrió las recordadas derrotadas por 6-2 y 5-0 en los clásicos cuando dirigía al Madrid, además de la eliminación en semifinales de Liga de Campeones en 2011. Por su parte, el defensor central italiano Giorgio Chiellini graficó la dificultad de marcar a Messi, con una curiosa comparación: “he sido de estudiar mucho a mis rivales. De Messi diría que la mejor manera de marcarlo es hacerse la señal de la cruz y rezar“.

Algunos críticos insisten en remarcar sus falencias: su nivel con la selección Argentina, de la que se convirtió en el máximo goleador en la historia y con la que conformó el equipo que volvió a una final de mundial después de 24 años; su poca participación, ultimamente, en momentos claves con el Barcelona, con el que ya ha ganado tres títulos de Liga de Campeones. Es probable que Messi no sea la figura de liderazgo que muchas veces le han exigido, pero a cambio, él ofrece fútbol. Noble canje.

El año pasado en la ceremonia en la que recibió su sexto balón de oro, Messi anunció que su retiro está cada vez más cerca. “Lo creemos inmortal, escribió alguien, porque lleva cerca de mil partidos mostrándonos cuán mortales son los demás” sentenció Fernández Moores en su columna en La Nación en septiembre de 2019. La nostalgia nos avisa que los cracks también tienen fecha de vencimiento, y que, a sus 33, Messi también tendrá prontamente su momento de retiro.

Un desenlace inevitable pero indeseado. Cuando eso suceda haremos uso de la memoria fotográfica y recordaremos cuando la belleza se había convertido en algo habitual, expresada a través del genio rosarino. Sentiremos, orgullosos, la fortuna de haber sido contemporaneos con un artista que, como escribió David Foster Wallace sobre Roger Federer, hizo vulnerable a la potencia y la agresividad con el uso de la belleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *