La increíble historia de Luis Felipe Monti

Foto: TYC SPORTS

El fútbol, a lo largo de su historia, ha dado muchas anécdotas que siempre serán recordadas en los libros. Hay un hecho particular que marcó un hito en las Copas del Mundo. Luis Felipe Monti, un argentino que nació el 15 de mayo de 1901 en la ciudad de Buenos Aires, y que “pasó de ser el enemigo público número uno en su país natal, a convertirse en ídolo internacional tras ganar el Mundial de Italia 1934 con la selección azzurra”, recalcó el portal Libertad Digital.

El primer mundial de la historia se jugó en Uruguay en el año 1930 y allí comenzaba el camino de las Copas del Mundo que actualmente deja a Brasil como el máximo ganador, con cinco títulos. En dicho mundial comenzó la historia “del único deportista que nunca quiso jugar los dos partidos que podían darle el título… por miedo a acabar asesinado” , recalcó el portal El Confidencial

Esta Copa del Mundo comenzó el 13 de julio y culminó 30 del mismo mes. La misma tuvo la participación de 13 selecciones nacionales (12 invitadas, más el país organizador), los cuales fueron divididos en tres grupos de tres y un grupo de cuatro equipos.

Una de esas doce selecciones invitadas fue Argentina y dentro de su nómina estuvo Luis Felipe Monti. En la década de los 20, se formó como futbolista en Huracán y tras un paso poco deseado en Boca Juniors llegó a San Lorenzo, equipo en el que se convirtió en héroe.

En el club de ‘Boedo’ jugó de 1922 a 1930 y fue conocido con el mote ‘de Doble Ancho’ debido a su imponente físico. Además, fue un jugador capaz de ordenar el juego como de destruir el del rival.

Copa América 1927

Antes de su traspaso de San Lorenzo a Juventus, Luis Felipe Monti jugó la Copa América de 1927 con la selección Argentina. Esta competencia se jugó en Perú y tuvo la participación de 4 selecciones: Argentina, Uruguay, Perú y Bolivia. El combinado ‘albiceleste’ disputó 3 partidos y los ganó todos, por lo que se coronó campeón del torneo.

Luis Felipe Monti. Foto: Wikipedia

Mundial de 1930

Luego de coronarse campeón de la Copa América, lograr cuatro títulos en el fútbol argentino (tres con San Lorenzo y uno con Huracán), y ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, Monti llegó al mundial de Uruguay en 1930 en la cúspide de su carrera.

La selección Argentina acudió a ese mundial con un excelente equipo, dentro de los que destacaban Guillermo Stábile, Carlos Peucelle, Manuel Ferreira, Mario Evaristo, entre otros, pero el capitán fue Monti. La ‘Albiceleste’, dirigida por Francisco Olazar, compartió el grupo 1 con Chile, Francia y México.

En esa edición, a diferencia de las Copas del Mundo actuales, el primero de cada grupo clasificaba a semifinales. El primer partido de Argentina fue con la selección de Francia, siendo victoria ‘albiceleste’ por la mínima diferencia con gol de Luis Monti.

Posteriormente, en el segundo encuentro el rival sería México, partido histórico porque se cobró el primer penal en la historia de los mundiales. Este compromiso fue victoria para los argentinos por 6-3. Finalmente, en el último partido de la fase de grupos el oponente de Argentina fue Chile, a la que superó por 3-1, sumando la totalidad de puntos.

Argentina en el mundial de Uruguay de 1930. Foto: Ilusión Mundial

Luego, ya en instancia de semifinales, el rival fue Estados Unidos, y Argentina jugó su mejor partido del torneo. Goleó a los norteamericanos 6-1. Todo era felicidad en la ‘albiceleste’ por llegar a la final del primer mundial de la historia, pero para Luis Monti fueron las horas más amargas de su participación en el mundial.

Luis Monti lo hubiera dado todo por no jugar el partido definitivo. Nervioso, llorando y temblando en el vestuario, al saltar al terreno de juego olvidó su bravura para convertirse en una sombra en el campo. ‘Si un uruguayo se caía, él lo levantaba. Monti no debió jugar aquella final, estaba muerto de miedo’, aseguró tiempo después su compañero Pancho Varallo. ¿El motivo? Muy sencillo: antes del comienzo del partido, un grupo de uruguayos se le acercó al defensa con un mensaje claro: ‘Si Argentina gana la final, tú y tu familia no sobrevivirán‘”, expresó el diario El Confidencial.

Monti fue el peor jugador de Argentina en la final ante Uruguay. El partido terminó por 4-2, Monti salvó su vida pero la afición lo llamó cobarde. Pasó de héroe a Villano. El jugador estaba en el peor momento de su carrera, su contrato con San Lorenzo fue rescindido, pero apareció una luz en Italia que la terminó aprovechando e hizo historia.

Monti jugaba su segundo mundial consecutivo, pero con otra camiseta. Foto: Anotando Fútbol

Mundial de Italia 1934

Después de lo acontecido en la final de 1930, en la carrera de Monti aparecieron dos empresarios italianos que le ofrecieron un contrato de cinco mil dólares con la Juventus.

“Estos emisarios eran, en realidad, Marco Scaglia y Luciano Benti, dos espías a las órdenes de Mussolini. Eran los mismos hombres que, meses atrás, utilizando unos anónimos, habían amenazado de muerte a Doble Ancho antes de la final contra Uruguay”, recalcó Libertad Digital.

En la Juventus, Monti jugó de 1930 a 1939 y ganó cinco títulos: 4 ligas y una Coppa Italia. Ese país fue el organizador de la Copa del Mundo de 1934, llamado en aquel entonces “El Mundial Fascista de Mussolini”. El líder político, que fue fusilado en la segunda guerra mundial, estaba obsesionado con que la selección italiana se consagrara campeón del mundial en su propio territorio.

Por ende, el seleccionado italiano nacionalizó a cinco jugadores que militaban en clubes italianos para que pudieran jugar en la selección. Estos futbolistas fueron: Monti, Orsi, Guaita y Demaría, más el brasileño Guarisi. Ya nacionalizado italiano, Monti se convirtió en el jefe de la mitad de la cancha de la selección, comandada en ese entonces por el delantero del Milán, Giuseppe Meazza.

Con este acontecimiento, Luis Felipe Monti se convertía en aquel entonces en el primer jugador en la historia del fútbol en jugar dos mundiales con dos camisetas diferentes.

Italia Vs. España, uno de los partidos más recordados en la historia de los mundiales. Foto: AS México

Sin embargo, la pesadilla que vivió en 1930 se volvió a repetir en 1934. “Vencer o morir” era la frase que se escuchaba en dicho mundial, porque Italia tenía la obligación de ganar este campeonato del mundo. En octavos de final la selección italiana venció 7-1 a Estados Unidos y clasificó a los cuartos de final, instancia en la que se encontró con España, uno de los partidos más recordados en la historia de los mundiales.

“El trabajo de Mussolini no fue otro más que comprar árbitros que facilitaran el camino de la selección anfitriona hacia el título. Tras golear a Estados Unidos en octavos de final, tuvo lugar uno de los partidos más bochornosos de todos los tiempos, precisamente ante España”, remarcó El Confidencial.

En ese partido, “ambos equipos iban a empatar a uno, en un partido tan duro que hasta siete españoles iban a caer lesionados, lo que provocó que no pudieran estar disponibles para el ‘replay’ que ganó Italia por 1 a 0. Orsi lo tenía claro: “Menos mal que ganamos. Mejor dicho, ganó Monti. Les pegó a todos, creo que hasta al seleccionador español”, agregó el medio.

El camino de Italia para ser campeón del mundo en 1934

En semifinales y tras un arbitraje bochornoso, Italia superó a Austria por la mínima diferencia y clasificó a la final del mundial. Con esto, Luis Monti se convertía en el primer y hasta ahora único jugador en jugar dos finales de copas del mundo con camisetas diferentes. Pero, antes del partido final con Checoslovaquia, los fantasmas de 1930 llegaron a 1934.

“El día antes del partido, Mussolini se reunió con la selección para hablarles muy claro: “Si Checoslovaquia nos quiere ganar, nosotros debemos golpearlos y ellos caer. Mucha suerte para mañana y, ya saben ‘ganar o morir'” mientras hacía un gesto con el dedo pulgar sobre su cuello”, escribió El Confidencial de esta increíble historia.

El 10 de junio de 1934, día de la final en el estadio Nacional de Roma, la selección de Italia estaba muy nerviosa, no tanto por la posibilidad de ganar una copa del mundo, sino porque sus propias vidas estaban en juego. Los primeros 90 minutos terminaron 1-1 y había alargue, por lo que la tensión en la hinchada y en los jugadores crecía cada vez más.

En los 30 minutos suplementarios, Angelo Schiavio, el capocannoniere del Bolonia apareció para darle la victoria a Italia por 2-1 y consagrarse como campeones del mundo por primera vez en su historia (hoy en día tiene 4 títulos). Los italianos no solo fueron los mejores de dicho mundial al gritar campeón, también salvaron su vida.

Monti e Italia estaban obligados a salir campeones del mundo. Foto: El Universo

“En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía”, dijo en su momento Monti. Esta fue la historia de un futbolista que brilló en Argentina y después lo tildaron como cobarde, y triunfó en Italia y lo tildaron de héroe. En ambas finales estuvo en peligro su vida y salió avante.

Después de retirarse del fútbol como jugador, Monti fue director técnico en Italia y Argentina. En su carrera como futbolista, jugó 513 partidos y anotó 66 goles. Mientras que a nivel de selecciones, con Argentina disputó 16 partidos y convirtió dos goles. Por su parte, con Italia jugó 18 encuentros e hizo un gol.

Un jugador que terminó por hacer carrera en Italia tanto como jugador como entrenador y que un 9 de septiembre de hace 32 años perdió la vida a los 82 años.

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