La nueva aventura del profesor Pinto

“Jorge Luis Pinto creció soñando con ser entrenador, por lo que Gabriel Ochoa Uribe (el médico) fue su ídolo de juventud. Digamos que el fútbol ha sido su enfermedad. Y con el fútbol, el triunfo como obsesión” cuentan los periodistas caleños César Polanía, Jorge Enrique Rojas y Mario Hugo Cárdenas, sobre Pinto en el libro Gabriel Ochoa Uribe, el técnico más grande de todos los tiempos.

Nacido en San Gil, Pinto se tituló en Licenciatura en Educación Física de la Universidad Pedagógica de Bogotá en 1972. En esa época se conoció con Ochoa Uribe. “Un amor de póster que dejó de ser platónico un día de 1972, cuando el estratega se apareció en la Pedagógica ofreciendo pasantías para un puñado de estudiantes de la licenciatura, entre los que clasificó Pinto. Meses después lo eligió para quedarse como preparador físico de las reservas de Millonarios, y desde entonces el muchacho no tuvo que comprar más boletas para perseguir a su ídolo dentro del estadio” cuentan los periodistas en el libro.

Al año siguiente, y demostrando que su carrera se iba a basar en un aprendizaje constante, Pinto se especializó en la Universidad de Sao Paulo. Entre 1973 y 1975, vivió en territorio brasileño. Su curriculum siguió creciendo. En 1981 pisó el viejo continente con el mismo afán de actualizar sus conocimientos: Colonia fue su residencia hasta 1983, allí hizo una especialización en fútbol en la Escuela Superior de Deporte de Alemania.

Regresó a Colombia para afrontar su primera experiencia en propiedad como técnico de un equipo profesional en primera división. Con Millonarios, Pinto logró un subcampeonato en el 84′, con una plantilla que tenía nombres como Alberto Pedro Vivalda en el arco, José Van Tuyne y Miguel Prince en la defensa, y en la delantera una dupla de lujo: Arnoldo Iguarán y Juan Gilberto ‘El Búfalo’ Fúnes. Justamente Iguarán fue el goleador, con 16 tantos, de ese torneo que terminó ganando el América de Ochoa Uribe. Además, Vivalda obtuvo un invicto de 586 minutos sin recibir goles, entre el 28 de octubre y el 25 de noviembre.

Con Funes, Pinto asumió un reto: lograr que bajara de peso. Cuando ‘El Búfalo’ llegó al equipo embajador, pesaba 92 kilos; el entrenador santandereano decidió lo sometió a dieta y “lo obligaba a correr cargando piedras grandes y arena en un morral” según cuenta Futbolred. Ese semestre con el equipo, Funes marcó solo 4 goles.

Desde entonces Pinto ha dirigido a nueve clubes más, cinco de ellos en Colombia (Santa Fe, Deportivo Cali, Unión Magdalena, Atlético Bucaramanga, Atlético Junior) y cuatro en el exterior (Deportivo Táchira y El Nacional, en Venezuela; Alianza Lima en Perú, y Alajualense en Costa Rica).

En esa travesía Pinto logró sacar campeón a Alianza Lima, en el año 1997, después de 18 años de sequía. “Siempre fui un hombre honesto y dedicado. Me comprometí, siempre creí en mi trabajo. Estoy super feliz” dijo, emocionado, según registró el Diario El Tiempo, tras conseguir el título con una fecha de anticipación al final del campeonato. Además, logró que el Cúcuta Deportivo, cuarto club más antiguo de Colombia, fuera campeón por primera vez en su historia en 2006. En ese equipo jugaban unos jóvenes Robinson Zapata y Macnelly Torres, y el goleador panameño Blas Pérez.

Pero la carrera de Pinto también ha estado atravesada por las selecciones nacionales: dirigió a Colombia entre 2006 y 2008, en un total de 27 partidos, de los cuales ganó 11, empató 7 y perdió 9. Bajo su mando, la selección nacional marcó 33 goles y recibió 32. Su efectividad al mando de la tricolor fue de 49.38%. Pinto fue el que llevó al volante Carlos Sánchez a la selección mayor.

Costa Rica fue una de sus obras maestras: un equipo de autor. En su primera etapa, comprendida entre 2004 y 2005, ganó la Copa Uncaf realizada en Guatemala. Fue el quinto título de la historia de la selección ‘Tica’ en su historia. Sin embargo, la clasificación al mundial de Alemania de 2006 le fue esquiva, tras su derrota 1-2 ante México en el estadio Saprissa, y el empate ante Trinidad y Tobago en Puerto España.

En 2011, cuando inició su segunda etapa en Costa Rica, reemplazó a Ricardo La Volpe. En 2013, ganó la Copa Centroamericana tras vencer a Honduras 1-0. Pinto logró que Costa Rica volviera a una cita mundialista después de ocho años. Bajo su batuta, los ‘ticos’ clasificaron al mundial de Brasil 2014 con dos fechas de anticipación, tras empatar 1-1 ante Jamaica.

Brasil 2014 fue la muestra más completa de la faceta de Jorge Luis Pinto como entrenador de fútbol. Ubicada en el grupo más difícil de ese campeonato, Costa Rica enfrentó a tres selecciones que ya ostentaban el título de campeonas del mundo: Uruguay, Italia e Inglaterra. A las tres, y con un planteamiento estratégico diseñado por Pinto, se les paró de igual a igual, tachando de ese modo los temores basados en la historia. Pinto imaginó un planteamiento táctico con una línea de tres defensores, cinco volantes, dos de ellos jugando por las bandas, y con la presencia ofensiva de Bryan Ruiz y Joel Campbell.

A Uruguay, en el debut, la borró con un 3-1 que no sorprendió a sus dirigidos, ni a sus hinchas, que ya tenían claro la manera en la que debían jugar y por eso esperaban buenos resultados. Para el segundo partido, que ganaría por 1-0 ante Italia, Pinto planeó, según dijo en una entrevista a la revista Soho, el manejo de cuatro conceptos: “1. Les llené la zona central del campo para que ni Pirlo ni De Rossi recibieran la pelota. 2. Por si acaso Pirlo iba a recibir, lo presionaba cualquiera para impedirle que acomodara el balón y tocara. 3. Si él recibía y se acomodaba, le tapábamos el perfil para que no pudiera lanzar el balón sino que simplemente tocara al lado o hacia atrás. 4. Si llegaba a ganar la posición y lanzar el balón, la línea de cuatro defensas o le achicaba o le agrandaba, para dejar a Balotelli en fuera de lugar: en ese partido, Balotelli quedó 14 veces en fuera de juego”. Contra Inglaterra empató 0-0, sellando su clasificación a la segunda fase.

El resto es historia. Costa Rica avanzó por primera vez a cuartos de final de un mundial en su historia, y Jorge Luis Pinto se convirtió en el primer técnico colombiano en llegar hasta esta instancia en una copa del mundo. Su equipo terminó su histórica participación tras perder 4-3 por penales ante Holanda.

También estuvo en Honduras, donde logró clasificar al equipo ‘catracho’ a la Copa Oro 2015. En esa competición, la selección hondureña no logró avanzar a las fases finales. Volvió a Millonarios en 2018, para reemplazar a Miguel Ángel Russo, tras rechazar ofertas para dirigir, entre otras, a las selecciones de Ecuador, Panamá y Egipto. Regresó al fútbol nacional con el objetivo de salir campeón por segunda vez.

En Millonarios consiguió el mejor inicio del club en la historia de los torneos cortos. En su primera temporada obtuvo 39 puntos y una expectativa de llegar a la final, que se esfumó en la última fecha de los cuadrangulares tras la derrota 2-1 ante América. La segunda temporada- 2019 II- en el ‘Albiazul’ no fue un espejo de la primera. Desde la fecha 10, cuando perdió 1-0 el clásico bogotano, el equipo perdió consistencia y no logró meterse en la fase final del torneo.

La carrera de Pinto también ha estado rodeada de algunos episodios controvertidos, debido a su temperamento y a la disciplina innegociable con la que trabaja. Como su salida de Costa Rica en la que, según relata El Tiempo, se revelaron discusiones con el arquero Keylor Navas, diferencias con el preparador físico Erick Sánchez y el médico Alejandro Gamboa; así como una estricta vigilancia nocturna a lo que hacía el plantel durante su preparación para Brasil 2014.

También la discusión, en la que se le pudo apreciar visiblemente alterado, con Hernán ‘El Bolillo’ Gómez en la Copa Centroamericana. Asimismo, los problemas, revelados a el diario El Tiempo por una fuente cercana al equipo, con el plantel de Millonarios en 2019, que derivaron en su salida y en el rendimiento que tuvo el club bajo su mando en la última etapa. “La forma del manejo del grupo del profesor desgastó al equipo. Son formas de trabajar, y cada quien tiene la suya, pero la forma del Profe hizo que el equipo se fuera apagando poco a poco, que se agotara, que se apagara” .

Otra de las fuentes de El Tiempo, dijo que las razones que motivaron a Pinto a ser más estricto con el grupo se debió a que en una jornada “uno de los jugadores llegó mal, llegó tomado, al entrenamiento. No recuerdo la fecha exacta porque eso fue un día normal, de entre semana. No se estaba preparando ningún partido. Eso, pues, le cayó muy mal al Profe, con toda la razón, y a los compañeros. Por eso, el Profe puso más controles y restricciones, y ordenó hacer exámenes de sangre sorpresa a todo el plantel”. Sobre las jornadas de preparación, el volante Felipe Jaramillo dijo que “si los técnicos nunca jugaron al fútbol, no podrán entender al futbolista. Tratamos de llegar a un acuerdo con él, para las jornadas de entrenamientos más largas, pero no fue posible”.

Jorge Luis Pinto se ha defendido de todas estas acusaciones, y ha defendido también su método. “Busco la excelencia siempre, dicto una conferencia que se llama Disciplina en la ejecución. Me gusta controlar todo, me gusta que la efectividad de los ejercicios se haga. La mejor hora para entrenar es a las 8:00 de la mañana, cuando el organismo está más descansado. Ya por la tarde hay desgaste, se ha caminado, no se sabe lo que ha hecho el jugador durante el día. Me critican: es que Pinto entrena mañana y tarde, y eso depende. Quiero decirle que el entrenamiento mañana y tarde hace que sea más efectivo todo: en una jornada no se puede hacer acondicionamiento físico y táctico” dijo sobre su forma de trabajar.

También le respondió a Jaramillo: “¿Este culicagado quién se cree? Tiene 22 partidos en Leones, 27 en Millonarios y 3 en América. Tenga la bondad y respeta. Yo he recorrido el mundo. ¿El a quién le ganó?”. Y sobre el manejo de grupo con futbolistas dijo que: “si uno los trata mal, es malo y si uno los trata bien, también es malo”.

“Pinto puede ser el retrato que acompañe la definición en el libro de los estereotipos del santandereano: de carácter fuerte, directo, terco, rudo, intransigente, de palabras directas y, quizá, destempladas para algunos oídos”: escribió sobre él, Gabriel Melúk, editor de deportes de El Tiempo.

El entrenador santandereano tiene esas salidas en público en las que el temperamento le ha ganado al sentido común, pero yo elijo quedarme con su obra futbolística, con los grandes equipos que ha confeccionado a los cuales he podido disfrutar, y además, con los récords que acumula, y que hablan perfectamente de su figura como director técnico: Pinto es uno de los tres estrategas colombianos que han superado los 1000 partidos dirigidos en el fútbol profesional, junto a su tutor Gabriel Ochoa Uribe y a Eduardo Retat; y es el primer entrenador colombiano que ha logrado llevar a una selección a cuartos de final de un mundial.

Ahora, esta semana de julio, junto a su palmarés y sus registros, se convirtió en el primer entrenador colombiano en dirigir una selección de un continente diferente a América. Me quedo también con los retos que asume en cada objetivo que lidera, como ahora, que buscará junto a Eduardo Niño, preparador de arqueros, y Gilberto Arenas, preparador físico, regresar a Emiratos Árabes Unidos a un mundial después de 30 años de ausencia. Ya sabe que es un desafío complejo, pero para eso se ha preparado el profesor Pinto: su respuesta es el trabajo.

Luis Carlos Proaños

Periodista por vocación. Hincha de las causas perdidas y del fútbol de antes. Como Fernando Palomo, creo que coincidir con tu subjetividad no me hace objetivo y que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Editor general de Contragolpe.

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