Los riesgos latentes del regreso de un fútbol deshumanizado

Ni siquiera una pandemia va a cambiar las dinámicas del fútbol contemporáneo. Alemania reactivará este fin de semana sus actividades futbolísticas pese a la noticia de los dos casos positivos de coronavirus que se presentaron en el club Dynamo de Dresden, de segunda división. La noticia apareció en un contexto en el que las ligas española, italiana e inglesa quieren sumarse al regreso.

Diversos informes médicos y sanitarios alertan sobre la dificultad de garantizar riesgo cero por la naturaleza del deporte y las altas posibilidades de contagio que pueden presentarse. Sin embargo, parece que se terminarán por imponer las presiones económicas y los intereses para reactivar conjuntamente al fútbol.

Uno de los informes es el documento de 30 páginas que presentaron en conjunto los preparadores físicos del Barcelona y Valencia. Este informe genera preocupación teniendo en cuenta la idea de Javier Tebas, presidente de La Liga, de reanudar las competencias oficiales cuanto antes. En el, los expertos afirman que los jugadores son los actores con mayor riesgo de contagio. “Situaciones como las que nos vamos a encontrar, en la que se combinan altos niveles de estrés fisiológico y psicológico podrían exponer a los deportistas a un mayor riesgo de infecciones respiratorias, hecho que podría ser aún más relevante si el Covid 19 sigue activo” subraya el documento. Para sustentar lo que allí aparece, según el diario español AS, los expertos hablan de evidencia científica que prueba el riesgo de sufrir infecciones en el tracto respiratorio superior “cuando se incrementan los períodos de entrenamiento y se intensifica la competición ya que parecen provocar una disminución en la respuesta inmune”. Este informe también recomienda que si se lleva a cabo la reanudación de la actividad deportiva se abra la posibilidad de poder jugar partidos entre períodos de tiempo más amplios que las 72 horas.

Asimismo, un grupo de médicos de la Premier League (Liga Inglesa) le planteó recientemente 100 preguntas a los organizadores del torneo para aclarar las dudas que según ellos no han sido respondidas por el protocolo diseñado para volver a la normalidad. En resumidas cuentas, según El Periódico de España, las dudas se centran en dos inquietudes “¿cuáles son los argumentos para aprobar un Protocolo de esta importancia y dimensiones mientras sigue existiendo un gran riesgo de muerte por coronavirus?” y “¿quién es el responsable si algo sale mal, los médicos, o los clubes?“. Además, a principios de mayo, el Comité Médico de la FIFA exponía que no veía viable el regreso pronto del fútbol; pese a esto último el organismo rector del fútbol mundial indicó que la decisión de volver a jugar recae exclusivamente sobre cada una de las federaciones.

En Colombia, por su parte, el Ministerio del Deporte y de la Salud han tenido que frenar los arrebatos de volver a jugar a todo costo promovidos por la DIMAYOR y algún sector de la prensa que juega siempre en cancha local cuando de defender intereses se trata.

Con todos estos cuestionamientos sobre la mesa, la mayoría de ellos basados en evidencia entregada por las ciencias de la salud, la normalización de las actividades futbolísticas genera más preocupación y se instala la sensación de que tal como lo expresó Jorge Valdano en su reciente columna en el Diario El País, “no se volverá a competir por capricho de los futbolistas sino porque es necesario mover la máquina de producir dinero”.

Luego de ver todos los cambios sociales que implicó la pandemia, algunos nos preguntábamos si esto iba a servir para que el mundo, incluido el fútbol, modificara su afán monetario y se sensibilizara hacia otras prácticas. Vista la poca importancia que tienen los reclamos de los futbolistas, por ejemplo, la respuesta es desalentadora y muestra a las claras cuáles siguen siendo las prioridades de un entorno más preocupado por promover partidos sin hinchas y por poner en riesgo la salud de todos los que participan de él que por ver cuántos seguidores pasan estos días sin techo y sin comida, y buscar la manera de socorrerlos. Este fútbol ya no se juega para la gente. A fin de cuentas, se trata de “el circo más grande del mundo” tal y como lo describió el periodista argentino Ezequiel Fernández Moores.

Luis Carlos Proaños

Periodista por vocación. Hincha de las causas perdidas y del fútbol de antes. Como Fernando Palomo, creo que coincidir con tu subjetividad no me hace objetivo y que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Editor general de Contragolpe.

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