Pékerman, el hombre honorable

Con la llegada del profesor José Néstor Pékerman a la dirección técnica de la Selección Colombia, como en la mayoría de los casos, todo era ilusión, alegría, pasión, lo típico, puro folclore. Pero lo que este señor con todo respeto brindó fue entrega y mucha seriedad en todo lo relacionado al manejo del combinado nacional.

Un hombre que llegó para cambiar muchas cosas; y sí que lo hizo, tanto que nos llevó al mundial y nos ilusionó con la posibilidad de traerlo a casa.

Llegó a Colombia tras vincularse al Deportivo Independiente Medellín en 1973, como futbolista, y se hizo la fama de un hombre sencillo, preocupado por su familia y sus amigos. Nunca más se fue. Cuenta el exfutbolista y técnico argentino Hugo Tocalli, quien lo acompañó 12 años en las selecciones juveniles argentinas, que “José es una persona muy tranquila, sabia y que ama la lectura. Un técnico que se preocupa por saber llegarle al jugador, no para hacerle saber de sus errores, sino para que explote sus virtudes”.

Esta tesis se demostró con creces en su paso por la selección nacional. Para ello están los testimonios y los hechos de la mayoría de jugadores que hicieron parte del glorioso ciclo que duró seis años: Falcao García se volvió el delantero más letal en Europa, llegando a estar en el 11 ideal de la FIFA del 2012; James Rodríguez maravilló en Porto y Mónaco, fue goleador del mundial, ganó el Premio Puskas de ese año y llegó al Real Madrid; Carlos Sánchez se convirtió en un jugador técnico para su posición; convirtió a Mario Yepes en la columna vertebral defensiva, un líder con la cinta de capitán en su brazo izquierdo; y recuperó el respeto de la Selección Colombia a nivel mundial.

Pero todos estos hechos y estos halagos vienen acompañados de mucha disciplina, dentro y fuera del camerino. Pékerman pidió respeto al proceso por parte de los periodistas, como lo dijo Maturana, en una entrevista al Diario La Nación de Argentina el 16 de mayo de 2020. “José puso orden, inclusive con la prensa. Acá hay programas futbolísticos de radio desde las 6 de la mañana, y si uno no los atiende, te voltean. José impuso las ruedas de prensa, trató a todos por igual. Profesionalizó la comunicación, blindó al entrenador. Abrió una puerta que ojalá nunca se cierre” opinó ‘Pacho’. Este aspecto hace años venía siendo la piedra en el zapato de los técnicos y futbolistas que integraron la Selección en el pasado reciente, pues algunos periodistas tenían micrófono abierto para decir cuántas barbaridades se les ocurría sobre los resultados, se les había permitido estar en las zonas privadas de los jugadores; inclusive, su ética era cuestionada puesto que sus opiniones eran emitidas dependiendo de su nivel de aceptación, a veces, realizando campañas de desprestigio en contra del técnico o sus decisiones.

El paso de Pékerman por la Selección Colombia dejó muchos momentos memorables, todos enfundados en un respeto profundo de parte de los jugadores.

Muchos de ellos se fueron en contra de José Néstor por estos detalles, diciendo que era un ataque directo a la prensa, pero en realidad lo que se había hecho era construir un muro que protegiera el equipo del entorno; se destinó a los periodistas lo justo, su labor propia: la cancha y el juego.

El lunes 13 de octubre del 2014 se conoció la noticia de que su madre Raquel Krimen había muerto, justo un día antes del juego amistoso frente a Canadá, que cerraba el ciclo de fecha FIFA en Estados Unidos. Él viajó inmediatamente a territorio argentino para acompañar a su familia, canceló la rueda de prensa y el día martes ya estaba presente, de nuevo en la línea dirigiendo el partido. En el único gol del encuentro, James Rodríguez pidió a todos los jugadores, señalando al profe, que fueran a brindarle el apoyo y dedicarle ese tanto; así fue, todos lo abrazaron en el banquillo. Así de fuerte se había hecho el grupo: parte fundamental de un buen proceso es que las relaciones internas sean manejadas y superadas en conjunto; y justamente esto daba a entender el aprecio y respeto que se tenían mutuamente jugadores y cuerpo técnico.

En tiempos de pandemia y confinamiento, muchos hemos visto repeticiones de partidos de esa Selección. La mayoría recuerdan los golazos de Falcao; el agónico regreso a un mundial en el partido frente a Chile, después de 16 años; la gloria de Brasil 2014; pero pocos se fijan en lo que había fuera del campo. Lo que había era un argentino honorable que se ganó, con trabajo y seriedad, el respeto y admiración de una buena parte del pueblo futbolero de Colombia, alguien que entonaba siempre el himno de nuestra república y que se sentía como un colombiano más.

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