Treinta años después, Maradona sigue siendo el rey de Napoli

En su cumpleaños número sesenta, el mundo del fútbol se rindió a los pies de uno de los jugadores más grandes de la historia. Directores técnicos, campeones del mundo, excompañeros, leyendas y jugadores activos como Cristiano Ronaldo le enviaron un mensaje de cumpleaños a Diego Armando Maradona.

Al actual técnico de Gimnasia, que ya cumplió su sexta década en edad, el fútbol lo celebró como realmente se merece. Maradona, que deslumbró con su actuación en el mundial de México de 1986, siempre será recordado por la magia que mostró dentro del terreno de juego.

Diego también estará por siempre en la memoria del fútbol por los dos goles más nombrados en la historia de los mundiales, “el gol del siglo” y “la mano de Dios”, ambos ante Inglaterra en cuartos de final del mundial de 1986.

Equipo del Napoli con Maradona en sus filas. Foto: La Soga

Se volvió un héroe

Pero antes de ese mundial que dejó ver a un Maradona inspirado, en 1984 Diego llegó al Napoli, que en ese momento no vivía su mejor presente. El argentino tardó un poco más de un año en convertirse en el héroe de la ciudad de Nápoles. Tras su arribo al sur de Italia, la historia del cuadro napolitano cambió radicalmente en la segunda mitad de la década de los ochenta.

Antes de que llegara Maradona, el equipo napolitano no tenía consagraciones de liga. Desde su fundación en 1926, Napoli duró casi 40 años sin poder conseguir títulos. Los únicos trofeos que tenía el Napoli en ese entonces fueron las consagraciones en la Copa Italia, conseguidos en las temporadas 1961-1962 y 1975-1976.

La huella del Diego en Nápoles es imborrable. Han pasado alrededor de 30 años desde que Diego Armando Maradona, que para muchos aún sigue siendo inalcanzable dentro de la cancha, abandonara la ciudad; sin embargo, allí todo recuerda a él. No se puede entender Nápoles sin Maradona”, señala el diario El Mundo.

Un Napoli decaído

El Napoli que hoy vemos en cancha no era ni la sombra del equipo en la década de los 80 antes de que llegara Maradona. El equipo actual pelea cupos a copas internacionales, en varias oportunidades luchó el Scudetto con la Juventus y hace poco le ganó la final de la Coppa Italia.

En ese entonces, cuando Maradona llegó al Napoli, el equipo del San Paolo terminó salvando el descenso por una unidad. En esos tiempos, el equipo napolitano necesitaba a alguien que le devolviera la pasión por el fútbol, la creatividad dentro del campo de juego, la garra y el empuje necesarios para pelear cosas importantes. Ese sería Diego Armando Maradona, un futbolista que llegó cuestionado del Barcelona y que trascendió en todos los estadios en los que tuvo la oportunidad de jugar.

Según relatos del propio Maradona, luego de quedar octavos en el primer Scudetto que disputó el Napoli con su presencia, el jugador argentino no solo era la figura del equipo, también se volvió un negociador en busca de refuerzos para el equipo. “Me veía casi todos los partidos de la Serie A e iba anotando los jugadores que me gustaban y que el club podía llegar a hacer el esfuerzo económico como para traer”, contó en su momento Diego.

Con su ojo clínico, Maradona llevó jugadores importantes al equipo, como Bruno Giordano que jugaba en la Lazio, Alessandro Renica, quien era defensor central de la Sampdoria, entre otros. Mientras que el club incorporó a Claudio Garella, arquero nada menos que del Verona campeón de la 84/85, Fernando Di Napoli y Andrea Carnevale, provenientes del Avellino y Udinese, respectivamente, además de Francesco Romano, del Triestina. Allí poco a poco se iba armando el equipo que le pelearía el Scudetto a los equipos grandes del norte de Italia.

Maradona con la Copa Italia de 1986-1987. Foto: Olé

La transformación de un club

Luego de ponerse a punto, Maradona comenzó su travesía en suelo italiano. El jugador argentino fue demostrando en cada partido su increíble potencial. En principio los resultados en materia de títulos no se dieron, sería dos años después de su llegada al sur de Italia que la llama de las consagraciones se encendería para los napolitanos.

A medida que el tiempo fue pasando, Diego comenzó a ganarse los corazones de todos los hinchas napolitanos y de toda una ciudad (la tercera más grande de Italia). Con su carisma y su forma de ser, también se terminó ganando al vestuario y a la hinchada al mismo tiempo. El equipo dentro de la cancha comenzó a verse de una forma completamente distinta, un 11 aguerrido, que luchó cada compromiso y que pudo salir de la crisis de resultados con la ayuda del 10.

Tanto así que en 1986, después de quedar octavo en la temporada anterior, el equipo napolitano se ubicó en la tercera posición de la Serie A. Esa posición le permitía al cuadro napolitano jugar la Copa de Campeones (hoy la Champions) y Diego le comunicó al presidente que necesitarían poderío ofensivo, por lo que dio un nombre: Antonio Careca. Sin embargo, las directivas le comunicaron a Maradona que era imposible traerlo porque estaba negociando su vinculación con el Real Madrid, pero Maradona pidió el número telefónico del delantero brasileño y lo llamó personalmente. “Le dije que viniera a Italia para salir campeón. Que acá iba a ser ídolo y que en el Real Madrid ya había muchos buenos jugadores y la iba a tener que pelear”. Al final lo terminó convenciendo y Careca se convirtió en jugador de Napoli: una dupla que años más tarde iba a dar de que hablar.

Luego de esa brillante campaña y de ayudar al equipo con la contratación de jugadores, el astro argentino viajó a México, a disputar el mundial con su selección, donde terminaría consagrando campeón venciendo en la final a Alemania y donde convertiría los dos goles más recordados en la historia de los mundiales. Ambos fueron el 22 de junio de 1986.

Al final, la ‘albiceleste’ terminó siendo campeona del mundo venciendo en la final a Alemania 3-2. Tiempo después a Maradona le hicieron un vídeo homenaje en el que le regalaron una Copa del Mundo. Él manifestó: “Esto que tengo acá en mis brazos es el mundo”.

Luego de ese mundial, Maradona regresó a Italia a seguir haciendo historia y a convertirse en un verdadero héroe. Lo que no sabía o suponía en ese momento es lo que iba a conseguir del 87 al 90 con la camiseta del Napoli.

Napoli con Maradona ganó cinco títulos en un lapso de 4 años. Foto: Mundo D

Napoli renacido

Una temporada después de quedar tercero en la tabla de posiciones, el club del San Paolo, de la mano de Maradona, lograría la gran hazaña y allí los hinchas catalogaron a Diego como el gran héroe de la ciudad.

Gracias al potencial de Maradona, el Napoli consiguió algo que jamás había logrado en su historia. En la temporada 1986-1987 ganó su primer Scudetto y por primera vez venció en una misma temporada a los tres equipos poderosos del norte de Italia: la Juventus, el Milán y el Inter.

Nómina con la que el Napoli salió campeón en 1986/1987.

De la mano de Ottavio Bianchi y de Diego Armando Maradona, después de 60 años desde su fundación (1926), Napoli ganaba su primer Scudetto, lo que significó un renacer para la ciudad, que estaba sumergida en problemas de inseguridad y afectada por catástrofes naturales como el terremoto de Irpinia. Por si quedaban dudas, en esa misma temporada de la mano de Maradona, Napoli consiguió el título de Coppa Italia, el primer doblete en la historia para el cuadro napolitano.

Lo del Napoli en aquella temporada fue muy meritorio teniendo en cuenta que los equipos del norte contaban con jugadores importantes en aquel entonces. Por ejemplo, en ese momento, Juventus tenía a Platini; Inter contaba con Rummenigge y Passarella; en la Roma estaba el polaco Boniek y los brasileños Falcao y Toninho Cerezo; en Udinese jugaba Zico; en el Verona, Briegel y Elkjaer-Larsen, en el Milan ya empezaban a destacarse Baresi y Maldini.

Era tal la supremacía de los equipos del norte de Italia que si contamos desde la temporada 1970/1971, los títulos en su gran mayoría no salían de cinco equipos: Inter, Juventus, Milan, Lazio y Roma. Pero en 1986/1987, el sur se vistió de fiesta al ver que el Napoli se metió en medio de todos esos grandes y fue campeón por primera vez del Scudetto.

Estos títulos terminaron significando una revancha que le dio el fútbol a Maradona. Diego venía de sufrir una mala experiencia en el Barcelona de España, su primer club en Europa. Allí chocó con entrenadores y no pudo mostrar todo su fútbol, aunque le regaló a los hinchas del Barca uno de los goles más bonitos en la historia de los clásicos ante el Real Madrid en el mítico Santiago Bernabéu.

Maradona, campeón de la copa UEFA en 1989. Foto: El Litoral

El gran sueño

Cuando se pensó que ya se había ganado todo, faltaba la frutilla del postre. Tras conseguir el Scudetto, Napoli quedó segundo por dos temporadas consecutivas, Maradona brilló en cada partido que jugó. Estos subcampeonatos le permitieron participar en la Copa de la UEFA, y allí apareció una nueva versión de Maradona.

En 1989 el Napoli se consagró campeón de la Copa UEFA, venciendo en la final al Stuttgart. El dúo Maradona – Careca fue pieza clave para que el equipo consiguiera su primer, y hasta ahora único, título internacional. En su primera temporada Careca anotó 13 tantos en el calcio y la formación napolitana obtuvo el subcampeonato. En la temporada 1988/89 nuevamente logró el segundo puesto del calcio pero el artillero brasileño mejoró su marca porque convirtió 19 goles. Además en la Copa UEFA se transformó en figura porque en la serie semifinal convirtió tres tantos para eliminar al Bayern Munich y clasificar a la soñada final”, remarcó el portal Tercer Equipo. Además, en la final el delantero brasileño marcó tres goles en la final para que Napoli y todo el sur de Italia gritaran campeones.

La ciudad enloqueció y volvió a tildar a Diego de héroe. El clamor popular puso a Maradona a la altura de San Genaro (patrón de Nápoles). Meritorio lo del equipo napolitano, teniendo en cuenta que en la década del 80, la Juventus y el Milán (en dos oportunidades) ganaron la Champions. Ahora los equipos del norte veían como el club napolitano se volvía cada vez más grande y más aún si tenía a Maradona en cancha.

El club que se demoró más de 4 décadas en conseguir un título, en 3 años ya había conseguido tres trofeos para agigantar la leyenda de sus estanterías.

Un año más tarde, en la temporada 1989-1990, el cuadro napolitano volvería a consagrarse con dos títulos nacionales: La Supercopa de Italia y su segundo Scudetto, superando por dos unidades al Milan de Arrigo Sacchi. Sin embargo, en ese 1990, Maradona vivió uno de los momentos más incómodos de su carrera.

Amor y ruptura

Luego de quedar campeón del mundo en México 86, Maradona jugaba el mundial de Italia 90. Todo iba color de rosa para el argentino hasta que llegaron a semifinales. Los cruces decidieron que la ‘albiceleste’ se midiera con Italia. El sur del país y los hinchas de Napoli se dividieron en sus dos amores (La Nazionale vs su ídolo). Solo uno pasaba a la final de aquella copa del mundo. De manera increíble, por todo lo hecho con el equipo del San Paolo, el amor por el ídolo terminó superando al de la selección nacional y muchos aficionados italianos apoyaron en ese partido a la Argentina de Maradona.

Aquella noche, en los actos protocolarios, los hinchas italianos silbaron el himno de Argentina y eso a Maradona no le cayó en gracia, maldecía por dentro. Al final del partido, la ‘albiceleste’ venció a Italia por penales y se clasificó a la final del mundial. En la misma se encontró una vez más con Alemania y en esta oportunidad fueron los europeos los que gritaron campeones del mundo. Sin embargo, después de ese mundial algo se rompió en Napoli.

“Un año después, los problemas con las drogas y las autoridades fiscales pondrían fin a la trayectoria del pibe en el fútbol italiano. No obstante, nadie podría ya eliminar la relación de amor entre un hombre y el pueblo que le acogió. A día de hoy, la adoración de Maradona continúa siendo un rasgo distintivo de los hinchas napolitanos”, recalcó La Soga.

Aún es recordado

Ya son más 30 años desde que Maradona vistió los colores de Napoli. Su ciclo allí terminó en 1991, cuando decidió irse al Sevilla al año siguiente. Durante su travesía en suelo italiano, el argentino convirtió 115 goles y 79 asistencias en 259 partidos y levantó cinco títulos. Pasa el tiempo y Diego sigue presente en muchas partes de la ciudad, en los murales de las calles, en pequeñas estatuas repartidas por la ciudad, en los dulces elaborados artesanalmente con su imagen, incluso en las pizzas. Todavía sigue vendiéndose su camiseta con el número 10.

“Y es que mucha gente, no puede evitar pensar en Maradona siempre que piensa en Nápoles. Aún hoy, después de tantos años, no solo en Italia sino en el mundo entero, cuando un napolitano conoce a una persona se refiere a Diego Armando Maradona, para explicarle cómo es el lugar del que viene. Pocas veces un deportista ha quedado tan unido a una ciudad y pocos futbolistas pueden presumir de haber trascendido de tal modo en una región que vive su día a día bajo la influencia de una obsesiva tensión norte-sur. Bajo la feroz competencia en la se impuso el talento de Maradona, convirtiéndose para siempre en el ídolo, no solo de los hinchas napolitanos, sino de toda una ciudad. Nápoles es Maradona”, acota La Soga.

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