Colombia y un ‘no’ esperado

Esta semana la FIFA escogió a Nueva Zelanda y a Australia como sedes del mundial femenino del año 2023, siendo el primer evento de esta índole a realizarse en el continente oceánico. De esta forma, Colombia se quedó una vez más con las ganas de organizar una Copa del Mundo de fútbol.

Y es que luego de la elección del Consejo de la FIFA, rondó el recuerdo del mundial de México de 1986, en el que Colombia tuvo una gran oportunidad de organizar por primera vez en su historia un evento deportivo de talla internacional, pero el presidente Belisario Betancur no lo quiso realizar y por ende se terminó realizando en suelo ‘azteca’ de manera exitosa, y consagrando a la selección de Argentina por segunda vez como campeona del mundo.

Más de viente años después, Colombia fue escogido por la FIFA para realizar la Copa del Mundo sub. 20 en el 2011, la cual organizó de manera exitosa en ocho diferentes sedes del país, y que dejó campeón a la selección brasileña de fútbol. Ese mundial es, hasta hoy, el único evento FIFA que ha organizado Colombia.

Pero, esta semana la ilusión estaba puesta en el mundial femenino de fútbol, en el que Colombia era candidato como posible sede. Antes de la elección, la FCF y la Conmebol expusieron a través de un vídeo, titulado ‘Colombia está lista’, las razones por las cuales nuestro país debía ser sede de dicho mundial. Sin embargo, de poco sirvió ya que con una votación de 22-13 a su favor, Australia y Nueva Zelanda se quedaron con la realización del mundial de 2023.

El presidente de la FIFA Gianni Infantino aseguró que Sudamérica debería tener una Copa del Mundo Femenina. Foto: Futbolred

El presidente de la FIFA Gianni Infantino aseguró que Colombia lo habría organizado de forma “fantástica” y que “Sudamérica debería tener una Copa del Mundo femenina”.

“Estoy contento con el proceso, se ha hecho de manera muy profesional, transparente, de un modo que no se había llevado a cabo hasta ahora, luego cada uno vota en alma y conciencia. Colombia era un competidor muy duro y Sudamérica debería tener una Copa del Mundo femenina”, afirmó en una conferencia de prensa posterior a la elección.

No me cabe duda que conociendo la cultura de nuestro país y el sentimiento que se tiene por el fútbol, Colombia hubiera organizado de gran forma dicho mundial, pero hay que ser realistas: en temas de infraestructura, Colombia y algunos países de Sudamérica, no compiten con países avanzados como Nueva Zelanda y Australia, quienes les llevan años luz en ese ítem, por lo que la decisión final de la FIFA terminó siendo un ‘no’ esperado, a pesar de la ilusión en el entorno deportivo que generó la organización de lo que pudo haber sido el primer mundial de mayores en tierra colombiana.

La selección Colombia femenina buscará la clasificación a su tercer mundial. Foto: Publimetro Colombia

La no realización del mundial femenino en Colombia es de nuevo un duro golpe para los avances en materia deportiva en nuestro país. Pero no se puede tapar la realidad con un dedo. Pese a que este mundial pudo ser de gran ayuda para promocionar el fútbol femenino en nuestro país, para haber llegado a ese propósito falta mucho trecho por recorrer.

En Colombia, pese al breve crecimiento experimentado en los últimos años, el fútbol profesional femenino no cuenta con procesos duraderos y la organización de su liga no ha logrado tener consistencia. En comparación de países como Brasil y Estados Unidos, este torneo es poco valorado por los dirigentes.

Este ‘no’ de la FIFA invita a la FCF, a la Dimayor y al Ministerio del Deporte a que trabajen en conjunto, con decisión y a largo plazo para que las jugadoras profesionales tengan un espacio y un campeonato mucho más digno y con mayor altura del que tienen hoy en día. Es poco profesional que la Liga Femenina en Colombia dure dos meses y medio, y que después de ese tiempo las jugadoras de muchos clubes se queden sin trabajo.

Este revés puede ser la oportunidad para que desde todos los sectores se trabaje para que el fútbol femenino empiece a tener el espacio y el protagonismo que tiene el masculino. Espero que esta respuesta de la FIFA ayude a reflexionar a los distintos actores implicados sobre la realidad que está viviendo el fútbol femenino en nuestro país. De lo contrario, el deporte seguirá recibiendo negativas en sus aspiraciones de organizar eventos internacionales.

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