Suramérica, la república popular del fútbol

Si hay algo que padecemos en este lado del mundo es la pobreza extrema, la corrupción, el olvido en los territorios, la violencia y la falta de oportunidades. Sumado a todo eso, desde el inicio de la época republicana nuestros padres fundadores nos han mantenido en constante disputa con nuestras naciones hermanas. Pero aún cuando todo parece ser un sin sentido, hay un valor fundamental que nos mantiene en constante alegría, nos recarga cada fin o mitad de semana para seguir en el trabajo que nos tocó y, como si fuera poco, nos llena el alma.

En la Inglaterra del siglo XIX las calles estaban infestadas de obreros corriendo tras un balón, pateando de un lado a otro sin orden ni norma, solo siendo rebeldes y felices. Fue en la recta final de ese siglo, en 1863 cuando en El Freemasons Arms un Bar de Londres, se juntaron unos cuerpos colegiados de la élite británica para crear un deporte: allí nació el Football como lo llamarían ellos. Ese mismo año se creó en Inglaterra la Football Association (FA) y con ella el primer certamen o torneo de football, la FA Cup (que aún está vigente, siendo este el torneo más antiguo e importante a nivel profesional en toda Inglaterra, esta copa junta los clubes de las 8 categorías afiliadas a la Football Association).

Como medida preventiva para evitar que el juego se tornara muy violento (como en la antigüedad o como su ”primo” el Rugby), se inventaron 13 reglas, entre ellas el número de jugadores (11), las medidas de la cancha y de los arcos, se dictaminó la normativa del saque, y se estableció que nadie podía agredir a otro jugador, ya que esto sería causal de amonestación y se especificó que el único que podía tomar el balón con las manos era el portero.

Aquella vez se creó un deporte netamente popular debido a su pasado obrero, campesino y proletario. Para ese tiempo, Londres empezaba a sentir el furor de la revolución industrial y el capitalismo tomaba un ritmo acelerado; la sobreexplotación laboral era el pan de cada día y como respuesta a esto los obreros hicieron del football un acto de rebeldía popular contra la opresión del capital. Pero no todo es perfecto, en 1904 se creó la organización internacional que regiría el fútbol asociado a nivel mundial, que sería la FIFA (Fedération Internationale de Football Association). Con esto el carácter del fútbol pasó de ser netamente amateur a ser profesional y con ello, a su vez, a nutrir la cadena de explotación del capitalismo.

Con la llegada del fenómeno del caudillismo a América Latina, se dio la segunda oleada migratoria de ciudadanos europeos para comienzos de sigo XX. Este fenómeno fue auspiciado por los gobiernos de las nacientes repúblicas suramericanas; los países que más extranjeros recibieron fueron los del cono sur: Chile, Argentina y Uruguay.

Allí se asentaron italianos, ingleses, alemanes, entre otros. El fenómeno del football había invadido Europa, el deporte que había nacido de la clase obrera ahora estaba al servicio de la élite y del capital. La creación de la FA Cup, en 1863 había sido el punto de quiebre entre la rebeldía popular y la explotación del capital, (ya que con esto el football pasó de ser netamente amateur y proletario a ser profesional y alimentar la cadena de explotación y de acumulación del capital).

Con la llegada de los migrantes fue cuando en Suramérica se empezó hablar de fútbol. Se crearon los primeros equipos de fútbol amateur que pasarían a ser la génesis del fútbol profesional suramericano, como el Club Nacional de Football y Peñarol (Uruguay), River Plate y Racing Club (Argentina), Olimpia (Paraguay) Flamengo y Fluminense (Brasil). Son algunos de los más longevos en la historia del deporte en la región. Cabe aclarar que el ente regulador del fútbol en Suramérica es la CONMEBOL que se crearía en 1916 y consigo la Copa América, (que es el certamen a nivel de selecciones más longevo del mundo y donde la Selección de Uruguay es la que más veces lo ganó, con 15 títulos.)

Ahora dirán ustedes, ¿Es por eso que somos tan buenos para jugar al fútbol, ese que lo trajeron los obreros europeos hace 130 años?

Pues amigos y amigas, la razón está en que ellos inventaron el deporte, pero nosotros (los sudacas) lo hicimos perfecto, nosotros le dimos el toque ‘’popular’’ al asunto, algo que la clase obrera europea no pudo darle.

Como nuestra capacidad para hablar inglés era nefasta y casi nula, para la época le llamamos futbol, fubol o futebol; la RAE nos arruinó el asunto poniéndole acento, y los gringos lo echaron al garete al llamarle soccer -pero ese no es asunto nuestro-.

Allá jugaban con botas de cuero y tapones de aluminio; acá, debido a nuestra tercermundista realidad, empezamos a jugar con el pie descalzo, tal como los Mayas jugaban a la pelota. Como no teníamos uniformes, ya que éramos pobres, decidimos quitarnos la camiseta. Sumado a esto, los arcos no existían, entonces emulamos a los obreros ingleses. Con la diferencia de que que acá no poníamos los uniformes de la fábrica, sino que un par de rocas para formar los arcos.

Los lectores pensarán: ¿por qué los brasileros son los mejores del mundo? La razón es simple y cultural: la podemos notar con el carnaval de Río de Janeiro, miles de personas bailando sin parar por horas, también lo podemos ver en los maestros de Capoeira, para ser más enfáticos. Ellos mezclaron el baile con el deporte, por eso es natural ver a un brasilero regatear 5 o 6 rivales en una corrida por la banda.

También se preguntarán: ¿por qué los argentinos, uruguayos o paraguayos son tan fuertes? La respuesta es sencilla, ellos mezclaron la herencia del Calcio Italiano con la garra del charrúa, los gauchos y los guaraníes. Era lógico que salieran tan robustos y tan férreos a la hora de jugar al fútbol.

Luego estamos los que no fuimos bendecidos para heredar rasgos marcados en nuestro estilo futbolístico, pero decidimos jugar a la pelota con la alegría que se debe jugar: los chilenos, los colombianos, los venezolanos, los bolivianos, los ecuatorianos y los peruanos.

Para el día de hoy, la realidad en Suramérica no ha cambiado en mucho, si bien los países han sufrido un proceso de modernización. Ahora es natural encontrar potreros con las condiciones para jugar, canchas del fútbol 5 en cemento o de pasto sintético. Acá hay que dejar algo claro y es que los que juegan al fútbol profesional son pocos.

Los elegidos llegan lejos pero son contados con los dedos de las manos, mientras al grueso restante de la población nos toca jugar a la pelota; entre esos hay quienes son afortunados en tener un par de tenis o zapatillas nuevas o viejas para con esas hacer del deporte la alegría durante 90 o 60 minutos en un potrero o jugar a 8/6 goles en una cancha al fútbol 5 en cemento, o los que trabajan y pueden costearse una cancha de pasto sintético con las comodidades que se puedan tener al mejor estilo de Europa.

Los que no son afortunados siguen jugando al potrero, algunas veces descalzos, con el pecho desnudo, tratando de ser felices y soñando con ganar la Copa del Mundo algún día. Por ahora si llegan a ser campeones se ganan una gaseosa fría, con unas particulares connotaciones, y es que mientras ellos juegan y son felices, en la esquina del potrero hay un jibaro ofreciéndole drogas, en la vereda o barrio de al lado silban balas por doquier.

De allí es de donde nacen nuestros ídolos, de los suburbios, de la parte popular, de la desidia del día a día, del absurdo vacío de la existencia, del olvido del Estado y de la falta de oportunidades. De allí salieron Maradona, Ronaldinho, Tevez, Adriano, Garrincha, Valderrama, y miles de genios más.

De allí nacen los cracks, de allí es donde nace y resiste el Fútbol Popular.

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